La vida sin Santi

La vida sin Santi

Andrea Maturana (autora) y Francisco Javier Olea (ilustrador): La vida sin Santi. México: Fondo de Cultura Económica, 2014.

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La vida sin Santi narra una tierna historia entre dos amigos (los mejores amigos), Santi y Maia, que se ven obligados a separarse tras la triste noticia que les anuncia el padre de Santi: su familia se traslada a vivir lejos durante una buena temporada. Si esta situación ya es difícil de aceptar para nosotros, los mayores, imaginaos para dos niños… Santi y Maia intentan aprovechar al máximo el tiempo que les queda por pasar juntos antes de la partida del niño. La despedida llega y junto a ella un conjunto de sentimientos inquietantes: añoranza, tristeza, soledad… recuerdos en cada esquina permanecen presentes en la mente de Maia y se convierten en un gran vacío que le persigue a donde quiera que vaya. Con el tiempo, la distancia se acorta y Maia aprende a llenar ese vacío a través de encuentros inesperados que le proporcionan nuevos compañeros, nuevos amigos, nuevas aficiones… Aunque Maia y Santi mantienen un estrecho contacto, la preocupación de la niña se vuelca en saber si habrá espacio libre en su nueva vida cuando Santi regrese (final que no desvelaremos aquí).

Autora e ilustrador se compenetran a la perfección al construir esta bella historia. Un simple texto que nos cuenta lo imprescindible de la historia, apta para los más pequeños, es acompañado por unas ilustraciones en las que podemos “leer” mucho más. Muy gráfico y descriptivo es el tratamiento que le da Francisco Javier Olea al vacío que Santi deja en la vida de Maia: sombras que en un primer momento se reflejan en el corazón de Maia se hacen cada vez más y más grandes, invadiendo el espacio vital de la niña, persiguiéndola por allá donde va, haciendo que un claro día pueda ser el más oscuro de su vida e incluso volverse amenazador tal cual monstruo que no la deja vivir. Pero llega el día en el que sobre ese vacío, esa sombra, esa mancha negra que no la deja en paz, se posa un nuevo compañero que llena un cachito de soledad. Poco a poco la mancha negra va pasando a un segundo plano hasta desaparecer y llenarse las ilustraciones de colores. Un gran simbolismo que ya nos es mostrado en la portada.

FCE nos ofrece una bella historia, a la venta desde el 3 de noviembre, de la que podemos echar mano profesores y padres para tratar este delicado tema con los niños y hacerles comprender que “hay espacios que el tiempo no toca”.