Yo no soy un conejo

Yo no soy un conejo

Pepe Márquez (autor) y Natalia Colombo (ilustradora): Yo no soy un conejo. México: Fondo de Cultura Económica, 2014.

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Yo no soy un conejo. Estoy seguro de que soy un zombi alienígena mutante.

Así empieza esta divertida historia en la que nuestro peculiar protagonista afirma su personalidad y su condición a través de la comparación con los que se le asemejan: unos seres extraños con orejas largas, que brincan todo el tiempo, apasionados de las zanahorias… En cambio, a él le gustan los pasteles de chocolate, debe leer mucho para no derretirse, tiene unos poderosos tentáculos en vez de orejas, vive en un bello apartamento… Algo sucede para que cambie de opinión, ¿quieres descubrirlo?

Yo no soy un conejo nos habla sobre el reconocimiento de la propia identidad a través de la relación con las personas de nuestro entorno, con nuestros semejantes. Un libro elaborado para los más pequeños, con el que podremos trabajar estos aspectos de forma divertida. Si nos paramos a pensar, todos podemos ser lo que queramos, o lo que imaginamos, ¿por qué no? Cuando un niño pequeño juega, todo es posible y todo es válido. La imaginación y la fantasía se ponen en funcionamiento para conjurar mundos posibles que pueden llevarnos lejos, muy lejos. Todos podemos ser zombis, monstruos, alienígenas… ¡lo que queramos! Pero, ¿qué puede suceder para que esta situación cambie? En efecto, la vuelta a la realidad. Aunque tras ese retorno al mundo real, volvemos con un autoconocimiento reforzado y reafirmando la posición que ocupamos en este mundo. Todo ello es lo que nos ayuda a crecer, saber, conocernos a nosotros mismos, a nuestro entorno y valorar cómo es y cómo podría llegar a ser.

Podréis encontrar este título en la web de FCE, a la venta desde el 3 de noviembre. Un libro que tiene como objetivo estimular a los más pequeños en las primeras etapas de desarrollo lector. Sus ilustraciones, de trazo sencillo y colores suaves, gustarán tanto a mayores como a pequeños. Y el texto, sencillo y lleno de humor, con una estructura que se va repitiendo a lo largo de la historia, sin duda son dos elementos sumamente adecuados para enriquecer a los niños y proporcionarles un inicio lector satisfactorio.