Educar es convivir

Educar es convivir

Víctor M. Martín Solbes, Mª Teresa Castilla mesa, Eduardo S. Vila Merino (coordinadores). Educar es convivir. Ediciones Aljibe. Málaga, 2014.

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Con una visión global de la realidad educativa, contemplada desde distintos contextos, nos introduce esta obra colectiva en la importancia de la convivencia como proceso de reflexión a través de los conceptos de ciudadanía, la mediación de conflictos, las comunidades de aprendizaje y la cultura de la paz, entre otros.

El término ciudadanía lo va desgranando y desglosando en sus distintas acepciones y aboga por una pedagogía de lo social. Introducido a partir de distintas y políticas citas sobre cómo afecta la globalización a todos los estamentos sociales, de cómo la política se entromete en cuestiones que alteran el estado del bienestar, y cómo, a través de las distintas revoluciones, se provocan nuevas y exacerbadas desigualdades sociales y económicas que no logran la pretendida ciudadanía transformadora y crítica sino que nos deja pendientes de un estado dependiente y como consecuencia de ello ausente de equidad.

El hecho de carecer de una estructura social que regule todo el sistema influye notablemente en la ausencia de aprendizajes dirigidos a la libertad, la tolerancia, la igualdad y la solidaridad que formarían parte básica del concepto de ciudadanía y con ello de una educación en la convivencia.

En este punto quiero detenerme en el segundo capítulo que trata sobre las estrategias de gestión de conflictos. Si bien todo el libro ofrece una perspectiva histórica y actual de cada uno de los conceptos que incluye y sobre los que reflexiona, este segundo capítulo se esfuerza en ser eminentemente práctico. No solo nos introduce en el tema, sino que además, nos ofrece unas pautas para llevar a cabo la mediación de los conflictos y  la negociación.

Podemos decir que es aquí donde su labor didáctica es ejemplar y manifiesta, para ser tomada en consideración, tanto por docentes como por padres de familia.

Especial atención os propongo en el capítulo de la tecnología. Como bien aborda el libro, el docente debe seguir la metodología encaminada a lograr los objetivos y competencias curriculares clave, y para ello, se hace imprescindible que esté actualizado, al día de las existencia de aquellas  herramientas tecnológicas que le pueden resultar útiles (el conocido modelo TACK de integración de las TIC). Para ello contamos con varias herramientas que están  habitualmente presentes en el centro y con la posibilidad de crear comunidades de aprendizajes en red que, si bien utilizan los docentes para la formación continua, debería extenderse a los alumnos. Para ello establece una serie de principios que no podemos pasar por alto en cuanto que definen el proceso de aprendizaje, convirtiendo en activo lo que era pasivo y permitiendo una personalización de la enseñanza, donde el fracaso da pie a un aprendizaje real, la metcognición sobre el proceso a un pensamiento totalmente crítico y analizador y donde la inflexibilidad de los horarios debe romperse en pro de mayor calidad frente a cantidad.

De igual manera propone otros tantos, igual de valiosos e innovadores, la cuestión es que el lector saque sus propias conclusiones con la lectura de todos ellos.

Incluye varias experiencias prácticas en el tema de la convivencia en distintos puntos del país, con un relato pormenorizado de los pasos que se siguieron, un muy buen apunte para el que quiera empezar a ponerlo en práctica.

Igual que incluía el conocimiento tecnológico dentro de las competencias docentes también lo hace con la ética. Digamos que la importancia de dar ejemplo es valorada en el libro y que las expectativas que tienen los docentes sobre los alumnos son igual de importantes que el mismo hecho de enseñar.

Me ha parecido totalmente acertado el hecho de incluir la educación medioambiental como parte de la pedagogía de la convivencia. Cuando no respetamos el suelo que pisamos difícil será respetar a nadie ni a nada.

Es un dato muy positivo que el centro educativo tenga en cuenta esta labor de hermanamiento con el ambiente que producirá buenas conductas sociales y favorecerá la convivencia social.

Los objetivos o metas fundamentales que se proponen en este libro son a mi parecer los siguientes: docentes de calidad con una cuidada formación profesional y humana, flexibilidad curricular que promueva un aprendizaje activo y social, y la inteligencia emocional como telón de fondo de todo ello.

Cada capítulo cuenta con su propia bibliografía de autores que alimenta  considerablemente el contenido y nos ofrece una buena biblioteca para empezar a construir nuestro proyecto de convivencia.

Se puede considerar un buen libro de referencia para la cultura de la paz y la convivencia y desde luego todo aquel que quiera poner en marcha en su centro su propio proyecto de educar para convivir.