¿Para qué sirve un niño?

¿Para qué sirve un niño?

Colas Gutman (autor) y Delphine Perret (ilustradora): ¿Para qué sirve un niño? México: Fondo de Cultura Económica, 2013.

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Desde octubre de 2014, FCE pone a nuestra disposición en territorio español este título con el que podremos compartir risas y momentos de meditación con nuestros hijos, alumnos…

De entrada, una pregunta: ¿Para qué sirve un niño? Un título muy atrayente que desarrolla una historia sencilla (por sus ilustraciones y sus palabras), bella, profunda y muy especial. Colas Gutman nos narra en esta obra la historia de Leonardo, un niño muy urbanita que odia el campo. Él cree que es lo más aburrido del mundo, no entiende por qué a sus padres les gusta tanto caminar por senderos (según él, calles sin tiendas con piedras que te tuercen los tobillos y con ortigas que pican), observar la naturaleza, disfrutar del silencio, beber té frente al cálido fuego de una chimenea… Tras una caminata por el campo con sus padres, Leonardo se pierde en un despiste y se topa con un borrego, una vaca y una gallina que, curiosamente, sabían hablar. Los tres animales le hicieron dos preguntas: ¿Qué eres? (fácil de contestar: soy Leonardo, un niño, dijo) y ¿para qué sirves? Ésta última fue una pregunta que le hizo pensar en mil cosas, sin obtener una respuesta satisfactoria (¿un niño no sirve para nada?).

Un niño no sirve para dar leche como una vaca, ni para poner huevos como una gallina, ni da lana como el borrego… No es ni una almohada, ni un despertador, ni un abrelatas… Entonces, ¿para qué sirve un niño? No tiene una utilidad práctica ni material como el resto de cosas en las que pensó Leonardo, pero esta pregunta fue la llama que avivó el fuego del descubrimiento, del cuestionar todo su ser y cambiar su forma de ver las cosas, respecto a él y sus padres.

Tras leer esta divertida historia, yo me pregunto: ¿para qué servimos? Una pregunta compleja que tiene difícil respuesta. Quizá servimos para muchas cosas y para ninguna en concreto… Lo bueno que tiene esta pregunta y, por consiguiente, la lectura de este libro, es que nos proporciona el punto de partida para realizar un gran trabajo de reflexión con los niños que podemos aprovechar, a través de preguntas que motiven el pensamiento sobre su existencia y puedan llegar a sus propias conclusiones reflexionando sobre su persona y el entorno que les rodea que, evidentemente, les ayuda a confeccionar ese yo y a ser tal y como son.