Cocorico

Marisa Núñez (autora), Helga Bansch (ilustradora). Cocorico. Pontevedra: OQO Editora, 2006. 36 pp.

Cocorico

 

El pollito Cocorico va a hacer un bizcocho con su mamá. Mamá Gallina le pide a Cocorico que vaya por leña pero tiene que tener mucho cuidado porque el Gato Pelado anda cerca y si le ve se lo comerá de un bocado.

Mientras Cocorico recoge la leña se encuentra con el Gato Pelado (¡Marramiau! ¡Marramiau!) y le dice: “No me comas, Gato Pelado, que soy pequeñito. Mamá va a hacer un bizcocho y tengo que llevar leña para encender el horno”. El Gato Pelado decide no comerle a cambio de medio bizcocho.

Así comienza esta tierna y divertida historia del pollito Cocorico, Mamá Gallina y Gato Pelado, que, como dice en la reseña de la Editorial OQO, es una adaptación de un cuento tradicional birmano. Realmente mientras lees el cuento vienen a la cabeza los cuentos de antaño, las fábulas, los cuentos con moraleja, los cuentos que contaban las abuelas a los nietos.

Marisa Núñez, escritora gallega, profesora de Educación Infantil y editora, es autora, entre otros, de La Cebra Camila, también adaptación de un cuento de la tradición oral. En Cocorico, al igual que ya hizo con La Cebra Camila, ha sabido adaptar el texto sin perder esa esencia de cuento para ser contado en voz alta. La historia está salpicada con pequeñas rimas, fáciles de recordar por los niños, de recursos para identificar al Gato Pelado “¡Marramiau! ¡Marramiau!“, o al pollito Cocorico “picotí, picotá, picotí, picotá“. Un cuento en el que los niños querrán participar casi sin decirles nada: unos querrán ser el Gato y otros Cocorico, una bonita batalla de personajes que servirá para hacer aun más divertida la historia.

La ilustradora austríaca Helga Bansch, también profesora y, desde 2003, ilustradora de cuentos infantiles, ha creado un mundo para Cocorico totalmente reconocible por los niños. Al comienzo del cuento y, en una sola página, vemos lo feliz que esta Mamá Gallina con su pollito: juegan juntos, se dan besitos con el pico, leen cuentos juntos… Mamá Gallina se convierte en un instante en una mamá como la de cualquiera, Cocorico se convierte en un niño como el que lee el cuento. A partir de ese momento el niño se identifica con esa pequeña familia, les coge cariño al instante. Se reconoce en el pollito y reconoce a su mamá también.

El malo, Gato Pelado, que es muy malo y muy feo, hace, pues, un trato con Cocorico: no te como si me das medio bizcocho.

Y Cocorico corre a contarle a su mamá todo lo que le ha pasado. Vuelve la felicidad familiar mientras hace el bizcocho con mamá. Pero a Cocorico le ha gustado tanto el bizcocho que “picotí, picotá” ¡se lo ha comido entero! Ha roto su promesa con el Gato Pelado y ahora vendrá a comérselo de un bocado.

Mamá Gallina sabe cómo esconder a su hijo pero, como si del propio Lobo de Caperucita se tratara, el Gato oye, huele y ve a Cocorico.

Cocorico es un cuento repleto de recursos para la narración que, bien utilizados, harán que este cuento sea siempre un éxito. Y para utilizarlos bien no hay ningún secreto, sólo jugar y convertirse un poquito en Mamá Gallina, un poquito en Cocorico, un poquito en Gato Pelado. Y es que las autoras han hecho un trabajo tan bueno que sólo hay que dejarse llevar y la lectura saldrá sola.

Un cuento de tradición, convertido ya en clásico en esta versión de Marisa Núñez, que hará las delicias de los niños y nos hará ser más niños a los mayores.

Reseña de: Susana Jiménez Rubio