La noche

La noche

Ingrid Seithumer (autora), Parastou Haghi (ilustrador). La noche. Barcelona: Picarona (Ediciones Obelisco), 2017, 36 pp.

Gabino no sólo no le tiene miedo a la noche y a la oscuridad que lo envuelve todo, sino que la observa ensimismado e incluso trata de emularla. Un niño enamorado de la noche a la que ve como un fascinante personaje y espera cada día asomado a la ventana. Ella sale brocha en mano y pinta todo de negro, con algunas pinceladas de gris y rosa si el día ha sido cálido y se tercia un atardecer precioso.

Gabino observa cómo la noche pinta el cielo de amarillo brillante, llenándolo de estrellas; también la imagina rogando silencio a los pájaros o susurrando a las flores. Las ilustraciones muestran con gran agilidad la poética de la historia y ayudan al niño a transmitirnos la belleza de la noche.

¿El mejor remedio para no tenerle miedo a la oscuridad? Entenderla y amarla como lo hace el protagonista de la historia, que se acuesta y duerme tranquilo porque confía en que la noche sólo pinta el mundo de negro por unas horas; después siempre sale el sol (chipirón).

Entre líneas queremos entender que Gabino tiene la inmensa suerte de vivir rodeado de naturaleza, con árboles, plantas y flores a su alrededor. Sabe escuchar a los pájaros y echa de menos su canto cuando llega la noche; también sabe mirar las estrellas y observar la luna. Nos preguntamos quién le habrá enseñado todo eso, ¿O quizás no ha hecho falta que se lo enseñe nadie? Quizás la naturaleza se comunica con los pequeños si les dejamos que se acerquen lo suficiente.

Ingrid Seithumer y Parastou Haghi nos traen una historia con preciosas ilustraciones, que nos ayuda a ver la noche con otros ojos, con otro sentimiento. Un texto, unas imágenes y una idea con un eco poético que nos hace preguntarnos, ¿Cuál habría sido el resultado si fuera en verso en vez de en prosa?