Esperando

Esperando

Kevin Henkes. Esperando. Barcelona: Editorial Juventud, 2017, 32 pp.

Hay libros tan maravillosos que uno se siente acogido entre sus páginas. Mecido por el susurro de sus palabras. Arropado al calor del trazo y el color de sus calmadas imágenes. Sosegado en su serenidad y consolado en su sabiduría. Así es, Esperando. Un libro que sin grandes artificios, con la sencillez que otorga el saber hacer, nos muestra: la vida.

La obra nos acerca el paso del tiempo. Los ciclos; la noche y el día; la lluvia, la nieve y el viento; el otoño y el invierno; las estaciones. La vida en su sereno movimiento.

Y, al permanente regreso de los elementos naturales acompañan otros movimientos. El social. El personal. Contemplamos un amable retrato de la amistad. La sólida unión de los cinco personajes. Inquebrantable en el tiempo, ante los distintos avatares. A pesar de los hallazgos y a pesar de las pérdidas, sobre todo las pérdidas, que varían la emoción de la rutina. Los gozos y las tristezas.

Y cada juguete espera. Espera aquello que lo hará feliz. La lechuza, la luna; el perrito, la nieve; el oso, el viento; la cerdita, la lluvia y el conejo de estrellas, nada y todo. ¡Uy, qué sorpresa! una gata, ¿qué esperará?

La serenidad nos envuelve con el ritmo pausado y tranquilo de la narración. Una sensación que parece brotar desde la aceptación, desde el saber que solo disponemos un tiempo tras nacer y de su empleo en la búsqueda, la espera en este caso, de la felicidad.

La aceptación de cómo son las cosas, de lo que es uno mismo, permite la espera. La sabiduría permite la espera. ¡Sí!, sabiduría. Porque el libro, con su trama sencilla, transmite un halo de serenidad y saber oriental. Acaso por ello, ¿quién sabe?, sea una obra tan premiada y valorada.

Esperando. Un libro, simplemente, maravilloso.