Cómo tener ideas

Sofía Rhei: Cómo tener ideas. Madrid: Narval. Ilustr. de Marc Gras. 108 pp.

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Una escritora, gruñona y solitaria, quiere escribir un libro. Necesita escribir un libro, mejor dicho. Pero cada vez que intenta concentrarse para que se le ocurra una idea y llevarla al papel, sucede algo que se lo impide. Primero es una sirena, que aparece por sorpresa donde menos se la espera uno, así a lo Konrad. Luego un paquete parlante (caray, esto me ha quedado durrelliano), un cocodrilo, unas gaviotas hambrientas, una mano poeta, la niña del piso de al lado… El conjunto es una cadena entretenida de sucesos insólitos y bastante absurdos, siempre con la voz ácida de la protagonista glosando cada evento con su humor malhumorado.

El título responde a un librito que la protagonista había comprado por correo, y que cree que le salvará de su bloqueo creativo y le ayudará a encontrar las ideas que necesita. Este pensamiento es, digámoslo así, performativo: uno va viendo que a su alrededor están sucediendo un buen puñado de historias asombrosas, y bastaría con que abriera los sentidos para darse cuenta. Pero su atención está en otra parte. ¿Conseguirá la escritora recibir el libro? ¿Será ese libro Cómo tener ideas el mismo que el lector tiene en las manos? ¿Es una historia que se escribe a sí misma? El planteamiento metanarrativo es interesante, y le da algo en que entretenerse al adulto que lo lea o escuche junto al niño. También son divertidos algunos juegos de palabras, con el sentido literal de expresiones como “no tener ni pies ni cabeza” o “suceder algo de golpe”. Para los más líricos, también hay ciertos momentos muy sugerentes, como este a lo Fahrenheit 451 para niños: “La sirena le dijo que los cuentos de los seres submarinos son memorizados por los cetáceos, que les dan forma de canción. Las ballenas son animales muy nobles y respetuosos, y se acuerdan de las cosas durante mucho tiempo, pero recuerdan muy pocas. Por eso cada animal se encarga de transmitir una sola historia y viaja por el mundo repitiéndosela a todos los que quieren oírla.” (p. 18). Sugestivo, ¿no?

Disfruten de este atrevido collage de escenas divertidas, de este divertido collage de escenas atrevidas, que homenajea aquí y allá con sus intertextualidades y se muestra deudor de algunas prácticas creativas de Rodari. Y si quieren tener ideas, un secreto: la receta está en el índice de la página 108.