quince ocasiones para pedir deseos en la calle portada limonero

Quince ocasiones para pedir deseos en la calle

Nicolás Schuff (texto) y Maguma – Marcos Guardiola Martín (ilustraciones): Quince ocasiones para pedir deseos en la calle. Eslovenia: Limonero, 2024, 36 páginas

quince ocasiones para pedir deseos en la calle portada limonero

Vivimos atrapados por un pequeño gran virus: el de la prisa. Ese que nos obliga a movernos sin pausa, a resolver sin respirar, a mirar sin ver. Un virus que nos arrebata la posibilidad de detenernos un instante, de mirar a quien tenemos al lado, de contemplar a nuestros hijos sin reloj en la muñeca, o de fijar la vista en un horizonte que siempre parece quedarse para después. Frente a ese torbellino que arrastra nuestra vida cotidiana, esta obra aparece como un acto de resistencia: una invitación a parar, a escuchar y a desear.

El libro nos ofrece Quince ocasiones para pedir deseos en mitad de la calle, y lo hace con un juego visual y narrativo delicioso: a la izquierda, el deseo; a la derecha, entre paréntesis, el destino íntimo al que ese deseo conduce al autor. Cada doble página está construida a partir de ilustraciones a todo color, un retrato de perfil en cada lado, creando dos rostros que se miran, que se reconocen, que casi parecen admirarse mutuamente. Esa composición frontal genera un diálogo silencioso entre el que desea y el que observa, entre lo que se pide y lo que se revela. Cada historia es pequeña y enorme a la vez, porque funciona tanto como parte de un recorrido completo como en su lectura independiente, regalando matices distintos según la forma en que el lector se acerque.

Y entonces llega el broche final: las dos últimas páginas, que convierten el libro en algo más que un objeto para leer. Son un espacio abierto, un gesto de complicidad del autor con sus lectores. Una invitación dulce, directa y emocionante a escribir el propio deseo, a reconocerse, a hacerse un hueco dentro del libro. Ese regalo convierte la obra en un espejo, en un cuaderno, en un brindis por lo posible.

Estos deseos nacen de Nicolás Schuff, autor argentino que concibe la escritura como una forma de pensar y mirar el mundo con más atención. En sus entrevistas habla de observar lo mínimo, lo que casi pasa desapercibido, y convertirlo en historias que invitan a detenerse y sentir. Su obra, que abarca literatura infantil, juvenil y adulta, se caracteriza por una sensibilidad curiosa, íntima y profundamente humana. Le interesa el deseo, la memoria y los pequeños gestos que revelan algo esencial. Cada libro suyo abre una puerta distinta, y este, en particular, celebra la pausa, la escucha y el acto simple —pero poderoso— de desear.

Tras la voz que nos susurra los deseos, están las ilustraciones de Maguma. Arquitecto de formación, ilustrador por pasión, Maguma ha desarrollado una estética vibrante, táctil y cargada de sensibilidad. Su trazo —inspirado en referentes como Moebius o cómics clásicos— combina fuerza expresiva con delicadeza, y aunque trabaja en digital busca siempre un acabado artesanal que invite al tacto. Su uso del color, la textura y la simbología visual convierte cada deseo en una imagen viva, cargada de matices; ideal para un libro que intercala textos breves con retratos que dialogan, admirándose mutuamente.

No hay nada más paciente que un deseo: sabe esperar el momento justo

Rainer Maria Rilke