Esto es muy extraño
Matilde Tacchini (texto) y Mercé Galí (ilustraciones y traducción): Esto es muy extraño. Pontevedra: Kalandraka, 2025, 32 páginas

A menudo los adultos hablamos de los niños como si fueran territorios lejanos que observamos desde una torre demasiado alta. Nos cuesta—más de lo que admitimos—agacharnos hasta su mirada, abandonar nuestras etiquetas cómodas y escuchar lo que realmente cuentan sus gestos, sus silencios y sus preguntas. Preferimos describirles desde arriba, con palabras grandes y diagnósticos rápidos, antes que permitirnos el vértigo de ver el mundo desde su suelo, donde todo es más inmenso, más frágil, más verdadero.
En esta historia, todo gira en torno a esa distancia inmensa –y a veces invisible– entre lo que los adultos creemos ver y lo que realmente siente un niño. “Lo veo distinto, diferente, raro, extraño…”: etiquetas que brotan casi sin pensarlo, fruto de nuestra experiencia acumulada, de nuestras comparaciones rápidas, de esa costumbre de ordenar el mundo por semejanzas. Así, el protagonista es nombrado como un pequeño koala, o como cualquier otro animal que la imaginación adulta considere oportuno, porque resulta fácil interpretar sus gestos desde lo que ya conocemos. Pero al hacerlo, olvidamos algo esencial: los niños viven desde otro lado, desde un territorio donde lo que para nosotros es “raro” para ellos es simplemente ser, moverse, explorar, sentir. Esta obra nos invita a mirar desde su altura —¡qué emoción dejarse descolocar!— y a descubrir que, quizá, lo distinto se vuelve precioso cuando dejamos de juzgarlo y empezamos, por fin, a habitarlo con ellos.

Matilde Tacchini aporta un texto lleno de ironía suave y ternura, donde muestra la distancia entre nuestras comparaciones rápidas y la autenticidad de la mirada infantil, invitando a revisar nuestras etiquetas. Es una autora italiana formada en dirección de arte que, tras años dedicados al diseño y la publicidad, dio un giro hacia la literatura infantil para explorar el lenguaje desde su lado más sensible y lúdico. Su experiencia visual y su interés por las metáforas cotidianas le permiten escribir historias que cuestionan cómo los adultos nombramos y entendemos a los niños.

Para sumergirnos en la atmósfera, Mercè Galí aporta imágenes frescas y juguetonas que dialogan con el texto, convirtiendo las comparaciones adultas en personajes visuales irresistibles y permitiendo que el lector entre con naturalidad en la perspectiva del protagonista. Es una ilustradora catalana con una sólida formación en Bellas Artes e ilustración, ha desarrollado un estilo propio que combina trazo libre, humor y una enorme sensibilidad hacia el mundo de la infancia. Ha ilustrado decenas de libros y su trabajo destaca por su capacidad para comunicar mucho con muy poco, creando escenas expresivas, cercanas y llenas de vida.
























