Cómo hacer caramelos mágicos
Heena Baek: Cómo hacer caramelos mágicos. Kókinos, 2024, 48 pp.

Cómo hacer caramelos mágicos es para todos aquellos que quedasen prendados tras leer Caramelos mágicos, también de la artista coreana Heena Baek, que recibió el Astrid Lindgren Memorial Award en 2020 por su obra. Sin duda una de las creadoras de álbum ilustrado más originales del momento y que sorprende a cada nuevo lector que se acerca a su obra. Los universos que crea, tan fabulosamente detallados y acogedores que dan ganas de irse a vivir a ellos, captan la atención y dan ganas de adentrarse en sus rincones para disfrutar de la paz y la magia que se respira.
Baek sigue regalándonos su estilo de ilustración (o creación, más bien) tan caracterÃstico. Como se puede ver desde la misma cubierta, el personaje al que vamos a acompañar ha sido modelado en tres dimensiones, tanto su cuerpo como toda su ropa hasta el más mÃnimo detalle, y posteriormente la autora ha ido animándolo y fotografiándolo para generar las escenas que nos muestra. Recuerda mucho al stop motion, solo que en lugar de tener varios fotogramas que generen la sensación de movimiento, en esta ocasión tenemos solo uno, impreso en la hoja de papel, pero que logra transmitir igualmente un altÃsimo grado de realismo. Retomando la propia cubierta, de hecho, se puede percibir cómo el foco está en el caramelo y la mano que lo sujeta en el aire, mientras que la cara que lo observa está algo menos nÃtida y el resto del cuerpo está directamente borroso. Estamos ahÃ, estamos mirando el caramelo con el hombre. Ya estamos dentro.

Esta obra, como decÃamos, será particularmente especial para quien haya leÃdo Caramelos mágicos, ya que en ella descubrimos cómo podemos cocinar nosotros mismos esos dulces tan especiales. El libro tiene un formato pequeño, poco habitual en álbum ilustrado, pero muy apropiado si lo entendemos como un recetario casero. En la primera doble página tenemos todo lo necesario para los preparativos: agua pura, olla grande, pañuelo de seda limpio, un buen amigo o amiga, un reloj con alarma, un libro interesante, una pajita y una bandeja. Desde luego, esto promete.
El libro plantea los 17 pasos que debemos seguir si queremos hacer nuestros propios caramelos mágicos. A la izquierda, unas sencillas instrucciones, y a la derecha, una maravillosa muestra del proceso, con su correspondiente fotografÃa de la miniatura construida por Baek. Todo empieza con la llegada de la noche, que debe ser silenciosa, y con una serie de posturas de yoga que hay que hacer como parte del proceso (además de unos maravillosos dulces, el lector saldrá con una excelente forma fÃsica y quizás alguna agujeta hasta que coja práctica). Baño caliente y pijama cómodo vienen después y, finalmente, habrá que llenar la olla con agua pura y subir con ella a una azotea o terraza al aire libre. No voy a desvelar nada más de la receta, pero recomiendo encarecidamente que os acerquéis a saciar vuestra curiosidad gastronómica. No tiene desperdicio.

Cómo hacer caramelos mágicos, al igual que otros trabajos de Heena Baek, logra crear un ambiente acogedor y extrañamente cercano con muy pocas palabras. No sobra nada, el texto tiene una bonita sutileza y sencillez que saca una sonrisa sin ser pretencioso ni recargado. La historia (o la receta, porque resulta casi un hÃbrido) tiene el sabor dulce de un secreto que te cuenta tu abuelo o tu abuela, con todo su cariño, para que te prepares esa comida que hace que te sientas en casa, que sabe a hogar, a calor, a cuidado y cariño. Bueno, quizás estos caramelos tienen una pizca extra de fantasÃa que no tenÃan las alubias pintas de mi Avelina, que era más castellana ella.

Cierro esta reseña con las palabras del último punto de la receta:
Por la mañana, cuando te levantes,
los caramelos ya estarán listos
y tendrás los colores del arcoÃris.
Los caramelos mágicos hechos con corazón puro
sonarán con mayor claridad.
Ya solo por la paz y el disfrute que parece que aporta el proceso de intentar hacer estos caramelos mágicos creo que vale la pena intentarlo, salgan o no. ¿Salimos a la terraza con un pijama cómodo?
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