Quitapenas
Anthony Brown (texto e ilustraciones) y Chema Heras y Pilar Martínez (traducción): Quitapenas. Pontevedra: Kalandraka, 2025, 32 páginas

Los quitapenas —o muñecos quitapenas— nacen de una tradición ancestral de Guatemala: pequeñas figuras hechas a mano a las que los niños confían sus preocupaciones antes de dormir. Según la leyenda, basta con contarles un miedo y colocarlos bajo la almohada para que ellos se ocupen de la inquietud durante la noche. Con su tamaño diminuto y su misión gigantesca, estos muñequitos se han convertido en un símbolo de consuelo, de escucha y de alivio emocional para los más pequeños. Esta historia parte justo de ahí: del poder que tiene compartir lo que nos asusta y del alivio que llega cuando alguien —aunque sea un ser tan minúsculo— nos ayuda a descansar.

Daniel es un niño que vive atrapado en un torbellino de preocupaciones. Le inquietan cosas grandes y pequeñas: los zapatos, las nubes, la lluvia, los pájaros gigantes… y cada noche sus miedos se convierten en pesadillas. En casa intentan ayudarle, pero nada parece calmar ese ruido interior que no lo deja descansar. Hasta que llega a casa de su abuela y encuentra, casi sin buscarlo, una puerta abierta: el quitapenas. Ese pequeño amuleto, cargado de tradición y ternura, le ofrece una forma nueva de mirar sus miedos. Y lo que empieza como un gesto sencillo —confiar sus inquietudes a un puñado de muñequitos diminutos— termina siendo el primer paso para comprender que compartir lo que nos pesa siempre aligera el camino.

La historia de Quitapenas nace de un cruce hermoso entre la vida personal de Anthony Browne y una tradición mesoamericana. El autor ha contado que, tanto él como su propio hijo, fueron niños muy propensos a preocuparse; de ahí surgió su deseo de escribir sobre ese mundo interior que tantas veces queda escondido. La chispa definitiva llegó cuando, durante un viaje, le regalaron unas pequeñas muñecas quitapenas. Se las llevó a su madre —también una gran “preocupona”— y descubrió en ese gesto una metáfora poderosa: compartir la carga alivia. Ese origen íntimo y simbólico es el que da forma al álbum, donde las preocupaciones no se niegan, se nombran, se entregan y, finalmente, se transforman en algo más luminoso.
En Quitapenas, Anthony Browne despliega un estilo que equilibra sencillez y profundidad, como si sus palabras caminaran de puntillas sobre las emociones para no asustarlas. El texto avanza con frases breves, claras, que nombran la preocupación sin dramatizarla, dejando espacio para que el lector respire. Sus ilustraciones siguen esa misma lógica íntima: escenarios domésticos donde la luz parece contener una calma buscada, sombras que revelan temores y colores que se intensifican o se apagan según el estado interior de Daniel. Browne combina el realismo con pequeñas distorsiones simbólicas —cielos demasiado grandes, objetos que pesan más de lo normal— para representar lo que no siempre puede decirse en voz alta.
un álbum en el que texto e imagen dialogan para mostrar que las preocupaciones no desaparecen por arte de magia, pero sí pueden transformarse cuando las compartimos
























