Cencerro y Garabato

María Jesús Álvarez Fernández (texto), Borja Ramón López Cotelo y María Olmo Béjar (ilustraciones) y Chus Álvarez (traducción): Cencerro y Garabato. Colección Calidoscopio. Poio (Pontevedra): Pepa a Loba Editora, 2025,

Desde siempre hemos escuchado que perros y gatos están destinados a no entenderse, como si la naturaleza hubiera dibujado entre ellos una frontera invisible. Pero ¿y si esa idea fuera solo un mito heredado, una historia repetida sin mirar de cerca? A veces, basta una mirada curiosa, un gesto inesperado o un silencio compartido para descubrir que la afinidad también se construye entre quienes parecen opuestos. Porque la convivencia —entre animales y entre personas— no se trata de ser iguales, sino de atreverse a acercarse.

En este libro lleno de voces animales, destacan dos que desentonan: Perro Cencerro, incapaz de ladrar, y Gato Garabato, que no sabe maullar. Él dice “guau”, ella dice “miau”, y ambos caminan con la misma soledad a cuestas mientras los demás se burlan en lugar de escuchar. Pero un día se encuentran, se miran sin miedo y descubren que, aun con los sonidos cambiados, se entienden mejor que nadie. Juntos encuentran la solución: cuando habla Gato, Perro maúlla; cuando habla Perro, Gato ladra. Y entonces ocurre la magia: los animales, sorprendidos, por fin los respetan… y todos comienzan a jugar a intercambiar sus voces.

El estilo literario de Perro Cencerro y Gato Garabato se apoya en la musicalidad de las rimas y en el juego constante con el sonido, pero también en una puesta en página que acompaña la emoción del relato. Cuando la historia necesita expresar tristeza, el texto se recoge en una única línea centrada, casi como un susurro. En los momentos de alboroto, las palabras se multiplican y la onomatopeya irrumpe con fuerza, ocupando el espacio visual con energía. Y cuando llega la toma de decisiones, el texto se endurece y se concentra, utilizando recursos tipográficos que transmiten firmeza sin necesidad de explicarla. Es una narrativa donde el cómo se cuenta es tan importante como lo que se cuenta.

Las ilustraciones de Borja Ramón López Cotelo y María Olmo Béjar aportan al álbum una personalidad visual cálida y muy reconocible. Con una gama de ocres y marrones suaves, perro y gato aparecen construidos desde la simplicidad de las formas y la delicadeza de las texturas, lo que les da una presencia tierna pero llena de carácter. Los pequeños matices en sus miradas o en la inclinación del cuerpo transmiten emociones sin necesidad de grandes gestos, creando escenas que respiran silencio y complicidad. Esa contención visual acompaña perfectamente la historia: invita a mirar despacio, a leer entre líneas y a sentir, casi sin darse cuenta, cómo los protagonistas encuentran su lugar en el mundo.