Chorigato 1 «Gatástrofe en el laboratorio del Doctor Croqueta»
Pau Clua (texto) y Marko Torres (ilustraciones): Chorigato 1 «Gatástrofe en el laboratorio del Dcotor Croqueta». Barcelona: Montena, 2026, 160 páginas.

A veces los héroes nacen de la casualidad. O quizá no sea exactamente casualidad, sino una especie de causalidad caprichosa que hace que aparezcan justo cuando hacen falta. Muchos personajes de la ficción surgen de accidentes improbables, de experimentos que salen mal o de encuentros imposibles. En este cómic ocurre algo parecido: de un pequeño desastre en un laboratorio termina naciendo un héroe inesperado, uno de esos personajes que no estaba destinado a salvar a nadie, pero que acaba encontrando su lugar cuando el mundo lo necesita.
Hay muchas cosas que me han gustado de este primer volumen, pero quizá la más inesperada sea el aroma de sus páginas. Huele a aventuras, huele a nostalgia. Tal vez sea una invención de mi cerebro, pero en cuanto abrí el libro me vinieron a la mente los tebeos que leía de niño, aquellos de Mortadelo y Filemón, con los disparatados inventos del Doctor Bacterio. Ese recuerdo inmediato ya dice mucho del espíritu del cómic: aventura, humor y un punto de caos creativo.
Otro de los detalles que más me han encantado es la cantidad de expresión que transmiten los protagonistas con muy pocos trazos. Por un lado tenemos al Doctor Croqueta, un “inventor divertido y desastroso”; por otro, a Chorigato, “exladrón, vago y atrevido”. Estamos hablando, al fin y al cabo, de una croqueta y de un pequeño gato, pero el dibujo logra que intuamos constantemente lo que sienten los personajes: sorpresa, miedo, orgullo o picardía aparecen reflejados con una sencillez muy efectiva.
El origen de Chorigato es, además, tan absurdo como divertido: nace fruto de un accidente en el laboratorio del Doctor Croqueta, cuando su gato Mostaza se fusiona con el ladrón Chorizo. A partir de ahí comienza una cadena de aventuras en las que el doctor pone en marcha todo tipo de inventos para solucionar los problemas que van apareciendo.
Capítulo a capítulo se va tejiendo la historia: primero asistimos a la creación de nuestro peculiar héroe, después llega el pacto que define su misión, más tarde aparecen los criminales a los que habrá que dar caza… hasta desembocar en el agradecimiento de la ciudad y en la creación de una señal para pedirles ayuda cuando todo parece perdido. Un comienzo de serie que mezcla humor, imaginación y espíritu clásico de aventura.

El ritmo narrativo del cómic funciona con una claridad muy eficaz. El guion de Pau Clua, periodista y guionista que ha trabajado en televisión y en literatura infantil, se mueve con soltura en el terreno del humor y la aventura juvenil. Cada capítulo avanza como una pequeña pieza dentro de una historia mayor, con escenas cortas, diálogos ágiles y un tono desenfadado que recuerda al espíritu de los cómics clásicos de humor. No hay exceso de explicación: la historia avanza con naturalidad, dejando que las situaciones absurdas, los inventos imposibles y la personalidad de los protagonistas construyan la narración.
En el apartado visual, el trabajo de Marko Torres resulta especialmente dinámico. A lo largo del libro se alternan distintas estructuras de página: desde viñetas únicas que ocupan toda la página y dan protagonismo a un momento concreto, hasta composiciones más fragmentadas con seis o siete viñetas que aceleran la acción. Esa variación constante aporta ritmo y evita la monotonía visual. El trazo es limpio y expresivo, y consigue que, con muy pocos detalles, los personajes transmitan emociones de forma inmediata. Esa economía de líneas, unida a la variedad de composiciones, hace que la lectura sea muy fluida y que cada página mantenga viva la sensación de movimiento y humor.
Además, este primer volumen puede ser una excelente puerta de entrada para quienes se inician en la lectura de cómics. Es cierto que sus 160 páginas pueden impresionar en un primer vistazo, especialmente para lectores jóvenes, pero la realidad es muy distinta una vez comenzada la lectura. El ritmo ágil de la narración, los capítulos breves y la fuerza de las viñetas hacen que las páginas prácticamente vuelen. Sin darse cuenta, el lector avanza entre inventos disparatados, persecuciones y momentos de humor hasta llegar al final casi sin haber notado la extensión del libro.
En definitiva, este primer volumen reúne humor, aventura y personajes tan disparatados como entrañables. Un cómic que recupera el espíritu juguetón de los tebeos clásicos mientras construye su propio universo lleno de inventos imposibles y situaciones absurdas. Si alguna vez disfrutaste con historias de humor desbordante y héroes tan improbables como carismáticos, Chorigato tiene muchas papeletas para convertirse en una de esas lecturas que se disfrutan con una sonrisa… y que invitan inmediatamente a buscar el siguiente volumen.
























