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Mi sombra

Nacho Rubio (texto) y Rebeca Luciani (ilustraciones): Mi sombra. Poio: Pepa a Loba Editora, 2026, 36 páginas.

La sombra es una huella efímera del cuerpo: allí donde estamos, nuestra silueta se proyecta y dibuja una ausencia de luz. Es presencia y rastro al mismo tiempo, una forma que aparece y desaparece con nosotros. Como un compañero fiel —la de Peter Pan, nuestro Sancho Panza o nuestro Watson—, está siempre ahí, nos acompaña sin condiciones, discreta y constante, sin cuestionarnos.

En esta obra se describe con delicadeza esa conexión, ese vaivén que nos mece. En cada página, el autor nos muestra cómo la sombra va de nuestra mano, cómo es un reflejo que no imita, sino que acompaña. Está siempre presente, silenciosa y fiel, pero también escurridiza: solo cuando dormimos parece escapar. “Pero cuando duermo, siento su figura que ágil se escabulle por la cerradura”, escribe el autor, sugiriendo así que, en la ausencia de luz, la sombra también desaparece. Y cuando asoma la duda —¿habrá cambiado de dueño?—, amanece, y volvemos a encontrarnos con nuestra compañera fiel.

Otro aspecto destacado es el cuidado de la edición. El libro recuerda a un diario o a una pequeña agenda viajera, con su goma que mantiene todo en su lugar. Es un objeto pensado para acompañarnos, ligero y cercano, un compañero físico que, al igual que nuestra sombra, está siempre a nuestro lado. Hay que volver a reconocer a la editorial Pepa a loba el mimo con el que ha maquetado esta obra.

El ritmo de la narración de Nacho es alegre, pero nunca agobiante; no hay tensión que apresure al lector, sino un vaivén que lo mece página a página. No hay prisa por avanzar, y aun así, al pasar cada hoja, se recibe como un abrazo de calma. Cada doble página contiene cuatro versos que dicen mucho más de lo que parecen, invitando al lector a detenerse y reflexionar sobre esas líneas, a saborear el silencio y la poesía que se esconde entre las palabras.

Los tonos de las ilustraciones acompañan esa calma y refuerzan la sensación de tranquilidad que transmite la narración. Cada trazo, cada gama de colores, comunica tanto por lo que muestra como por lo que sugiere, dejando espacios para la imaginación y el silencio. Así, las imágenes se convierten en un lenguaje propio que dialoga con las palabras y acompaña al lector en su paseo entre luces y sombras.

En este libro, la intensidad emocional y visual de Rebeca Luciani está presente en cada página, creando un diálogo íntimo con el lector. Sus trazos acompañan la profundidad de las palabras sin estorbarse, reforzando el mensaje de manera conjunta: imagen y texto se entrelazan, profundizando y enriqueciendo la experiencia de la lectura.