Desayuno

Desayuno

Micaela Chirif (texto) y Gabriel Alayza (ilustraciones): Desayuno. Eslovenia: Limonero, 2023, 44 páginas

A primera vista, podríamos pensar que estamos ante una obra de finales del siglo XIX, por ese uso intensivo de líneas finas para crear sombras, propio del cross-hatching. Quizá también podría remitir a un cómic underground de los años 70 u 80, o incluso al surrealismo pop, por la extraña combinación de una mujer con suéter de flores y gafas junto a un buzo antiguo o una criatura fantástica. Y, sin embargo, estamos frente a un libro publicado en 2023.

En las dos primeras páginas encontramos el lugar donde sucede toda la historia: un paraíso escondido que podría estar en una isla del Caribe, el refugio de alguien que quiere escapar de la civilización; un lugar donde el tiempo parece haberse detenido. La vegetación y el entorno, las palmeras esbeltas y el hecho de que la ropa esté tendida al aire libre hablan de un clima cálido y de una vida volcada hacia el exterior. La bicicleta apoyada en el muro refuerza esa idea de un transporte sencillo y cotidiano, propio de una isla pequeña.

Después, entramos en la casa y nos encontramos con ELLA. Una mujer robusta y compacta, que proyecta una clara sensación de autoridad hogareña.

Su cabello es su rasgo más llamativo: una melena corta, muy voluminosa y rizada, en un tono castaño rojizo, un estilo muy popular a mediados del siglo XX. Lleva unas gafas redondas de montura fina que le confieren un aire intelectual, pero también algo de abuela meticulosa, alguien que observa los detalles con mucha atención. Viste de forma cómoda y práctica, acorde con un clima cálido. Sin embargo, los pantalones cortos tipo bombacho y las sencillas chanclas aportan un toque informal. No parece un personaje frágil: sus rasgos faciales sugieren a alguien que ha vivido mucho y, quizá, con un carácter algo testarudo.

A ELLA le gusta desayunar y, página a página, mediante oraciones sencillas y claras, va describiendo paso a paso cómo es ese momento para ella. Acompañando cada escena, aparece un animal o un ser de la mitología marina —pulpo, sirena, morsa, tritón, incluso piratas— que la acompaña en su ritual mañanero, como si formaran parte natural de su mundo cotidiano.

Hasta que nos encontramos con ÉL.

ÉL es una mezcla fascinante entre lo tecnológico antiguo y lo orgánico, con una presencia que impone, pero que también despierta curiosidad. Tiene una constitución robusta y circular, lo que le otorga una apariencia pesada y estable, casi como una estatua o un pequeño tanque. A pesar de su cuerpo mecanizado, su postura resulta muy expresiva y proyecta una personalidad extrañamente amable. Lleva un casco de buzo clásico de profundidad —con cierto aire steampunk—, con múltiples visores circulares que recuerdan a ojos de insecto y le confieren un halo de misterio.

No parece un guerrero, sino más bien un explorador o un guardián silencioso.

En ese encuentro, con la música puesta, nace el baile entre ELLA y ÉL, dos seres que no esperaban encontrarse pero que parecen hechos para ese momento. Y, cuanto más crece la pasión y la química entre ellos…

– Abuela, ¿Y mi desayuno?

Y lo que parecía ser, ya no es. Y el final… desvela detalles que cambian por completo la historia.

El estilo de Micaela Chirif se caracteriza por una escritura breve y precisa que parte de lo cotidiano para transformarlo en algo ligeramente poético y extraño. Su texto no lo dice todo, sino que deja espacios abiertos para que la ilustración complete o reinterprete el sentido, y suele conducir a un giro final que obliga a releer la historia desde otra perspectiva.

Las ilustraciones de Gabriel Alayza construyen un universo híbrido donde conviven lo orgánico y lo mecánico, lo cotidiano y lo fantástico. Su trazo detallado, basado en líneas finas y sombreados, crea atmósferas densas y poéticas en las que cada elemento parece tener una función simbólica, invitando a una lectura visual abierta y sugerente.