Portada Kazuji Marta García Andilla

Kazuki, Delirios Yokai

Marta García Andilla (texto) y Alba Aragón (ilustraciones): Kazuki, Delirios Yokai. Málaga: El Transbordador, 2024, 208 páginas.

Portada Kazuji Marta García Andilla

Japón ejerce una atracción poderosa sobre los lectores y la literatura juvenil no es ajena a esta tendencia. Incluso podría decirse, de manera rápida y poco reflexiva, que la cultura asiática, en general, está de moda. Cada vez son más las novelas ambientadas en contextos orientales, aunque no siempre logran integrar la cultura que representan con la profundidad necesaria. En este sentido, Kazuki: Delirios Yokai, de Marta García Andilla (Barcelona, 1981), ofrece una propuesta con luces y sombres, pero también con elementos que invitan al optimismo.

Uno de los aspectos más destacables de esta divertida y entrañable novela juvenil es el respeto hacia la mitología japonesa. La autora demuestra un conocimiento sólido del contexto cultural en el que se mueve, algo que se traduce en una ambientación cuidada dentro de un Japón feudal donde los yokai (criaturas del imaginario tradicional japonés) forman parte esencial del relato. Es ese apartado mitológico el que convierte esta obra en un universo disfrutable para los jóvenes lectores.

La historia, primera entrega de la saga Kazuki, sigue a Kei Kazuki, un carismático personaje que rechaza la poco atractiva herencia familiar de una tienda de antigüedades para ganarse la vida capturando y vendiendo yokai. Este planteamiento da pie a una sucesión de aventuras marcadas por el humor y lo disparatado, en una ciudad donde el caos y el vicio están siempre presentes.

Son estos dos puntos los verdaderos baluartes del libro: el respetuoso acercamiento a la mitología japonesa y unos personajes que harán las delicias de los lectores jóvenes. En ese punto, tanto Kei Kazuki como Saya, una joven de enigmático pasado, son capaces de sostener el interés incluso en los momentos más irregulares de la naracción.

Sin embargo, la estructura basada en episodios o pequeñas historias juega en su contra. Algunas de estas aventuras carecen del contexto necesario o de una conexión clara con la trama principal, lo que puede generar cierta sensación de fragmentación y dificultar la inmersión del lector, especialmente en un público más joven que puede necesitar mayor cohesión narrativa.

A pesar de ello, Kazuki: Delirios yokai es una lectura ágil y entretenida, capaz de arrancar sonrisas desde las primeras páginas y de acercar la mitología japonesa de una forma accesible. Todo ello en una cuidada edición de El transbordador con preciosas ilustraciones de Alba Aragón que reflejan muy bien el espíritu de la obra.

Por mi parte, seguiré asomándome a Japón con la misma fascinación que siempre. Seguiré buscando historias ambientadas en ese lugar en el que el simbolismo y la tradición son emblemas. Y seguiré disfrutando de la calidez con la que algunos autores y autoras como Marta García Andilla nos acercan a este país desde una mirada llena de respeto y conocimiento. Asomarse a Kazuki es asomarse a Japón.