Gwalarn
Vanesa Figal (guión y maqueta) y Carlos Mercé Vila (dibujo): Gwalarn. Madrid: Nuevo Nueve, 2026, 108 páginas.

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Todos guardamos dentro nuestra propia tormenta. A veces intentamos hacer como que no está. Otras veces nos inunda sin remedio. Nos frena, nos encierra y nos golpea con tanta fuerza que parece que no podamos avanzar. Todos tenemos nuestra propia Gwalarn. Y todos, por nuestra propia idiosincrasia humana, intentamos atravesarla, tengamos las fuerzas que tengamos. Avanzamos. Y precisamente esa experiencia tan humana es una de las grandes fortalezas de Gwalarn, la nueva novela gráfica de fantasÃa oscura de Vanesa Figal y Carlos Mercé Vila publicada por Nuevo Nueve.
Gwalarn, que significa «viento del noroeste» en bretón (galerna en castellano), nos adentra en una gran tormenta junto a Sirta, druida, y Erola, guerrera. Ambas, subidas a lomos de Zuri, una curiosa criatura fantástica que inevitablemente recuerda a La historia interminable, llegan a Bolenn, un pueblo convertido, a priori, en refugio. Pero lo que allà encuentran será el principio de la verdadera tormenta. No la que ruge en el exterior, sino la que ambas arrastran desde hace años. Allà se encontrarán con los fantasmas de niños que murieron por la hambruna y quedaron atrapados en Bolenn. Será entonces cuando tengan que enfrentarse a una herida del pasado que nunca terminó de cicatrizar.

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Porque Gwalarn no es una simple historia de fantasÃa oscura. Es una historia que nos habla de la pérdida y de cómo los seres humanos afrontamos el duelo. Figal y Mercé construyen dos protagonistas que representan maneras muy diferentes de afrontar las heridas. Por una parte, Sirta, sumida en una angustiosa desesperación por no haber asumido la pérdida. Por otra, Erola, que ni siquiera ha sido capaz de enfrentarse a ella, actuando como si nada hubiera ocurrido. Dos formas profundamente humanas de reaccionar ante el dolor que, al mismo tiempo, ponen de manifiesto la importancia del apoyo mutuo cuando la vida nos enfrenta a situaciones traumáticas. Porque una de las ideas más hermosas de esta novela gráfica es que no existe una única manera de atravesar el duelo, pero hacerlo acompañado siempre ayuda a afrontarlo.
Si nos centramos en la estructura de la historia, los autores consiguen construir un inicio cargado de tensión e intriga que mantiene al lector completamente enganchado. Aun asÃ, tengo que decir que, a medida que avanza la narración, hay varios elementos que no me han terminado de convencer. Si bien los pequeños flashbacks ayudan a comprender mejor el pasado de los personajes, en algunos momentos las transiciones entre escenas y recuerdos resultan algo abruptas, haciendo que el ritmo pierda parte de la fluidez conseguida en el comienzo.
A pesar de ello, el conjunto se sostiene con nota gracias a una lÃnea artÃstica absolutamente deslumbrante. Carlos Mercé llena cada página de color, expresividad y magia, pero lo más interesante es que ese apartado visual no actúa únicamente como un elemento estético. La fantasÃa se convierte en una prolongación del estado emocional de las protagonistas, haciendo que el lector sienta esa tormenta interior casi tanto como ellas. Hay escenas de una explosividad artÃstica realmente fascinantes, donde el color, la composición y la fuerza del dibujo transmiten emociones de manera brillante.

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Pero, por encima de todo, Gwalarn es una novela gráfica que nos recuerda que la fantasÃa tiene mucho de vida y que es una de las formas más bellas de acercarnos a temas tan complejos como la muerte y el duelo. Porque todos llevamos una tormenta dentro. Y aunque no podamos evitar que llegue, siempre será más fácil atravesarla cuando alguien decide caminar a nuestro lado.
























