portada montañas pastel de luna

MONTAÑAS menudo viaje

Javier Bermúdez (texto) y Mercé López (ilustraiciones): Montañas, menudo viaje. Premio Lazarillo 2022. Barcelona: Pastel de Luna, 2026, 44 páginas.

Vivimos en una sociedad apresurada que premia la inmediatez, el atajo y el acto de llegar por encima de todo. Sin embargo, este álbum ilustrado nos recuerda que el verdadero sentido no siempre está en el destino, sino en el viaje, en la decisión consciente de recorrer el camino y acumular experiencias antes de alcanzar el final.

Esa declaración de intenciones queda clara desde los compases iniciales del libro, invitándonos a paladear el objeto papel desde sus primeras páginas. Tras las guardas, una secuencia previa nos sitúa en escena: Toño ha puesto la mesa y la sopa está caliente, pero… ¿dónde se ha metido Elvira? Ante la llamada a comer, ella responde con un sencillo «ya voy» y pone un pie fuera de casa. Nos cruzamos entonces con la portada interior —donde la silueta de Elvira ya presagia el movimiento— y el viaje da comienzo.

A partir de ese instante, el texto guarda silencio. Lo que sigue es una odisea monumental narrada casi en exclusiva a través de imágenes a doble página. Cima a cima, Elvira asciende y desciende por los grandes sistemas montañosos de todos los continentes. La inmensidad del paisaje bellamente ilustrado por Mercè López contrasta con la pequeñez de su figura, empeñada en avanzar página a página en un itinerario vertical y constante.

Con solo dos dobles páginas de texto en toda la obra, el peso de la historia recae en la narración visual: el ritmo de la lectura imita la caminata, obligando al lector a acompañar a la protagonista en cada subida, cumbre y descenso.

El genial giro final ideado por Javier Bermúdez redondea la propuesta. Al alcanzar por fin la casa de destino, Toño le hace notar que ha tardado demasiado, que la sopa se va a enfriar. Es entonces cuando Elvira reflexiona que, tal vez, haya escogido el camino más largo. Un plano general revela la escala real de la escena: ambas casas están únicamente separadas por un pequeño valle. Sin embargo, en lugar de tomar la ruta corta hacia la izquierda, Elvira decidió ir hacia la derecha, dando la vuelta al mundo entero para llegar justo al punto de enfrente.

Como broche de oro a este merecido Premio Lazarillo, el libro incluye en sus páginas finales un apéndice de corte documental e informativo: un recorrido por las cordilleras más importantes del planeta que ha atravesado la protagonista y un guio gastronómico con las sopas típicas de cada uno de esos sistemas montañosos.

Un álbum ilustrado bellísimo sobre la perspectiva, la exploración deliberada y la riqueza de desviarse. Una invitación a recordar que la línea recta nunca es el camino más sugerente y que la lectura —al igual que la vida— hay que disfrutarla sin prisa, página a página.