Bololo

Bololo

Nono Granero: Bololo. Santander: Milrazones, 2015. Colecc.: Milratones

 

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En Literatil conocimos a Nono Granero gracias a Milrazones y a su vaca Victoria, un álbum heredero de la rica tradición oral en el que el autor jiennense da unas vueltas de tuerca convirtiendo un cuento mínimo en toda una historia cargada de originalidad, lo cual le hacen merecer un lugar destacado en nuestra biblioteca. Con Bololo nos sorprende con una historia directa al corazón y a la reflexión, apta para todos los públicos, hecha con una sensibilidad, más allá de lo artístico, muy especial.

Nono Granero nos engancha esta vez con una historia profunda y llena de ternura. Se trata de un relato de superación personal, donde se nos habla también de sobreprotección, de confianza en uno mismo, de integración, de prejuicios, de retos, del amor padre/madre-hijo, y del que saldremos con un gran sentimiento de admiración.

Bololo es un mono que ha nacido sin brazos y al que sus padres tratan por todos los medios de facilitar su integración, intentando hacer su vida más fácil con los más sofisticados y esperpénticos artilugios. Una cruel situación hará que haga frente a sus limitaciones, dejando a la luz sus capacidades, su arrojo y su gran fortaleza, algo impensable  ni siquiera para sus padres, cuyo afán protector les impide ver el potencial de su hijo.

La historia está construida en dos niveles de lectura, en algunas páginas contrapuestos, un contrastre muy enriquecedor y efectivo. Por una parte, la visión de los padres, y por otra, las vivencias del hijo; una opción narrativa que, junto al hecho de tratarse de un relato completamente dialogado,  nos permite empatizar fácilmente con unos y otro.

Lo que leemos es la conversación que mantienen unos padres-monos sobre su hijo. Sin hacer explícita su limitación, lo cual nos invita a fijarnos y recrearnos en los detalles de las ilustraciones, tratan de justificar sus decisiones, incluso su forma de pensar, porque según ellos quién podía imaginar que “el más desvalido, el más limitado, el menos ágil” acabaría siendo un héroe. El diálogo no tiene desperdicio, destacando la sutileza con la que está construido, tanto desde el plano de las emociones como de la dosificación de aquello que se nos cuenta, y su agilidad.

Y lo que vemos es, por un lado, a unos padres desconcertados, que se apoyan mutuamente tratando de no hacer leña del árbol caído, felices y convencidos al final; y por otro, las distintas situaciones a las que ha tenido que enfrentarse el hijo, disparatadas la mayoría de las veces como consecuencia de las ocurrencias de sus padres, así como la recreación del hecho al que tiene que enfrentarse Bololo, hecho que cambiará sus vidas y la concepción que tienen los progenitores de su propio hijo. También plásticamente está presente el contraste, especialmente en la recreación de dos espacios muy diferentes, lo cual no hace sino reforzar esos dos niveles de lectura a partir de los cuales el lector construye la totalidad de la historia.

Después de disfrutar tantísimo con La vaca Victoria, abría este nuevo título expectante. Sin duda alguna, Nono Granero no defrauda y su personaje y su historia vuelven a conquistar el alma del lector.