La llamada de lo salvaje

La llamada de lo salvaje

Jack London (autor). La llamada de lo salvaje. Madrid. Anaya. 2005

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Primavera. La vida, tal que una crisálida contenida en bella ánfora, muta de estación. La cápsula es quebrada. Luz y calor traspasan las paredes, amplían las grietas por las que fluye la energía hasta ahora adormecida. El estruendo de las aguas del deshielo al saltar desde los riscos anuncia el espectáculo. Bosques desperezándose. Campos en flor. Fauna atendiendo a la llamada de la vida, la llamada de lo salvaje.

Los días se alargan inundados por la luz, e incluso nosotros, inmersos en nuestra visión cultural de victoria sobre la naturaleza, claudicamos ante la misma, atendiendo desde nuestro ser más primitivo y profundo a su llamada. Y del mismo modo en que los océanos corren, se elevan, se esconden y bailan en su juego de atracción con la luna, nuestras almas danzan felices al son de la nueva estación.

El estado receptivo de nuestras ánimas parece el idóneo para atender a la llamada que Jack London nos traslada de lo salvaje. Sus páginas muestran y contienen la trama en la que puede suponer la conquista de la última frontera americana. La fiebre del oro. Época y experiencia vivida en primera persona por el autor, más preocupado por la expresión que la invención.

Lucha encarnizada contra la naturaleza. Lucha por la vida persiguiendo la riqueza. El anhelo de prosperidad insuflado por el bello metal guarecido tras condiciones climáticas extremas y cambiantes. Autopistas de hielo estacionales, escasez de alimentos, necesidad de perros para recorrer las vastas extensiones heladas resaltan nuestra subordinación a la naturaleza, la jerarquía de poderes y nuestro lugar en el ecosistema. Recordatorio interesante para este submundo urbano inundado de ondas y terabytes, que llega a suponer una confrontación entre la originaria realidad material y la desarrollada virtual actual.

Historia por muchos conocida, narra las vivencias del perro Buck. El tránsito desde un entorno civilizado y señorial hasta un estado salvaje y animal atendiendo al instinto contenido desde los tiempos ancestrales. En la redacción quedan al descubierto lecturas de influencia del autor como Marx, Nietzsche, Darwin o Spengler. Las clases, la organización de las sociedades y los distintos parámetros o cualidades que se tienen en cuenta para la misma; la naturaleza del ser y el superhombre; la adaptación al medio ya sea este natural o social. Resulta así, una lectura entretenida y amena, con la naturaleza encarnando uno de los papeles protagonistas, algo interesante en un momento como el actual de falsa ilusión de dominación de la misma, que puede, además, suponer una ventana por la que acceder a otros pensamientos más profundos.