A lomos de caballo

Daniel Piqueras Fisk: A lomos de caballo. Madrid: Narval, 2020. 54 pp.

¡Llegan las vacaciones! Llega el momento de pasar tiempo con tu familia, de hacer excursiones al monte, picnics junto al río, rutas de senderismo llenas de sorpresas…

Y a ti no te apetece nada.

Está bien, a veces pasa. Tus padres están demasiado eufóricos y se vuelven locos solo con mirar un pedazo de musgo. Tu hermano pequeño es un incordio y no te deja en paz. Hace calor, mucho calor, y piensas: «Nadie me comprende. Venir ha sido un error». Te sientas en un puente para dar un sorbo a la botella de agua… y de repente ¡la aventura! Inesperada como una araña en una caja de zapatos, como el ruido de algo que cae cuando estás solo.

Esto es A lomos de caballo: un cómic ingenioso, divertido, misterioso, de Piqueras Fisk. Con su trazo suelto, sin miedo al espacio en blanco, nos lleva por una breve historia de superación de retos, en la que se intercalan (y esto es de lo mejor que tiene) las imaginaciones de la protagonista. El autor ha usado manchas de color grandes para cubrir simbólicamente fondos (amarillo entre los árboles), ríos (verdes y rojos), mares (azul), muy impactantes, y que a los niños les han encantado. (Aunque a los adultos no nos han convencido mucho los degradados aplicados digitalmente, que resultan un tanto artificiales).

Resaltamos la expresividad de los rostros de los personajes. En el estilo de este autor, unos trazos rápidos para las caras hacen aflorar cambios de carácter y de expresión muy precisos. A través de esas acciones internas, y de unos saltos de página y de encuadre muy bien concebidos, la intriga por lo que va a suceder está perfectamente llevada.

Un cómic, en definitiva, de una agilidad maravillosa, ideal para leerlo en estos días de insólita rareza, apto para todas las edades.

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