El paseo

El paseo

María José Ferrada (texto), Motoko Toda (fauna), Vega Mayor y Hugo Ferrer (fotografía): El paseo. A Buen Paso, 2025, 72 pp.

Esta obra de A Buen Paso llama la atención ya desde la cubierta, donde nos encontramos con una fotografía en lugar de una ilustración, algo poco habitual en la literatura infantil. Y, en efecto, el libro entero está compuesto por imágenes tomadas por Vega Mayor y Hugo Ferrer, «fotógrafos de bodas, personas y cosas», tal y como indican en su propia página web. La imagen de cubierta que recibe al lector muestra un primer plano de varios manos y pies infantiles, sobre lo que parece hierba, heno o, básicamente, campo. Y todo ello, combinado con unas letras blancas que nos hablan de El paseo, pronostican que pasaremos un agradable rato entre sus páginas, sin prisas y con aire fresco. Algo que luego se cumple con creces.

Perro, Chanchita y Conejo

se encuentran en el lugar de siempre

(el lugar de siempre es ahí,

bajo las flores amarillas).

El texto de María José Ferrada es sencillo, relativamente breve y poético. Va narrando con tranquilidad cómo los tres amigos se reúnen para dar un paseo y explorar los alrededores de su mundo. Van equipados con mochilas donde llevan lo necesario para que la excursión sea un éxito: tres panes, tres guindas, veintiuna gotas de lluvia y una zanahoria. Tienen también unas libretas donde van trazando los mapas de las rutas que se inventan en cada ocasión: Ruta de las Hojas Secas, Travesía por la Tierra de los Tallos, Excursión por los Escondites de la Hierba. Las palabras trasmiten al mismo tiempo sosiego y excitación: tienen la paz que se crea cuando uno se siente seguro, entre amigos, y al mismo tiempo la pizca de emoción de quien explora, descubre y disfruta nuevos parajes y senderos. El narrador cuenta el paseo que dan los tres protagonistas con la familiaridad de haberles acompañado en numerosas excursiones y va regalando pinceladas de cercanía al lector («Observar es también una forma de dar las gracias, ¿verdad?», pregunta en silencio Perro a sus amigos. Y sus amigos, que saben que el silencio es una forma de hablar que solo conocen los amigos, responden: «Claro que sí.»).

Entre las autoras de esta obra figura Motoko Toda, escultura y artista visual, que se ha encargado de la «fauna». Esto se refiere a unas pequeñas figuras animales hechas con corchos de botellas de vino y pequeñas maderas, que son las que representan a los tres animales: Perro, Chanchita y Conejo. Su trabajo bien podría estar incluido en el libro Microworlds, una obra que recoge proyectos y fotografías de diferentes artistas visuales que trabajan mundos en miniaturas (aquí se pueden ver algunas imágenes).

Los tres personajes creados por Motoko Toda van recorriendo la ruta escogida para este día, el Camino de las Piedras y Raíces, y van apareciendo en las diferentes etapas del paseo. Van acompañados por un grupo de niños y niñas que los sostienen en las manos, los muestran a cámara y los van colocando en cada nuevo lugar. El texto nos cuenta la historia que estos niños podrían ir inventando y narrando mientras caminan, nos traslada completamente a su universo. No hay mención alguna a estos personajes humanos en las palabras, solo aparecen en las fotografías disfrutando del paseo junto con los tres animalillos, en ocasiones acompañándoles y colocándolos, y otras veces siendo ellos mismos los exploradores.

Maravilloso y delicado trabajo el de Mayor y Ferrer ya que logran reflejar una mirada llena de curiosidad. Combinan planos abiertos, con gran amplitud, campo para correr y rocas para trepar, junto con planos detalle que cambian drásticamente la escala, nos cogen de la mano y tiran de nosotros para que nos fijemos en lo pequeño, en la magia de un montón de espigas vistas de cerca o unas gotas de agua recién caídas en un lago.

En una primera lectura, El paseo te saca una sonrisa. Es placentero, tiene la belleza de lo simple. Regala imágenes de una naturaleza cercana, fácil de encontrar y de disfrutar. En relecturas posteriores se van desgranando más capas, pequeños detalles que te transportan a un mundo sin prisas, lleno de posibilidades, de juegos, de sencillez y cercanía. Imaginamos que la recepción del público infantil no tendrá este cariz de nostalgia (ojalá ellos no vivan el campo como ese territorio perdido, como un espacio lejano), pero suponemos que dependerá del entorno de cada lector. Para quien viva en una gran ciudad, puede resultar algo más extraño, pero estamos seguros de que en cualquier patio, parque o jardín hay igualmente algún Camino de las Piedras y las Raíces o una Ruta de las Hojas Secas.

Por último, vale la pena destacar el rol desempeñado en la creación de la obra por los niños y niñas que aparecen en las fotografías, ya que es todavía poco habitual en la literatura infantil. Desde la editorial nos cuentan que, durante el proceso, se compartió con ellos la historia y se les entregaron las figurillas animales, así como algunas ideas sobre cómo se podrían plantear las fotografías que acompañarían al texto. Pero, a partir de ahí, ellos hicieron propia la historia de Ferrada y fueron jugando con Perro, Chanchita y Conejo, mientras Vega Mayor y Hugo Ferrer documentaban todo. Esto explica la frescura de las imágenes y la sensación que se lleva el lector de estar entrado en el mundo de imaginación infantil, de ser partícipes de una jornada de juego con ellos. Ojalá El paseo ofrezca a los lectores un punto de partida para la invención de nuevas historias y nuevas rutas de exploración.

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