Portada Yojimbot

Yojimbot

Sylvain Repos (texto e ilustraciones): Yojimbot 1 – Silencio Metálico. Madrid: Nuevo Nueve, 2026, 160 páginas.

Yojimbot, de Sylvain Repos, es uno de esos cómics de ciencia ficción cuya premisa resulta irresistible desde el primer momento: ¿qué ocurre cuando mezclamos samuráis, robots y un Japón distópico? Pero aunque a mí personalmente ya me tenían ganado con esto, intentaré que esta reseña sea lo más objetiva posible. Y razones no me faltan para considerarlo una lectura muy recomendable para jóvenes y adultos.

En esta primera entrega publicada por Nuevo Nueve, nos adentramos en un Japón distópico en el que las fuerzas del orden han tomado el control. Hiro, un niño de 8 años, es uno de los pocos humanos que han sobrevivido a la debacle. Tras contemplar con sus propios ojos el asesinato de su padre, iniciará una huida desesperada en busca de su madre. Solo un mensaje donde figura un misterioso lugar lo mantiene con esperanzas de encontrarla. Así, iniciará una trepidante aventura junto a los Yojimbot, robots programados con el código ético y moral de los samurais. En ellos, no solo encontrará refugio y protección, sino también la necesidad humana de sentirse acompañado.

 

 

 

 

 

 

 

El ritmo del cómic hace que se disfrute casi de una sentada. Si bien las primeras páginas comienzan con un misterioso silencio que sitúa al lector en ese contexto tan bien diseñado artísticamente por Repos, el primer encuentro inesperado acaba con un combate que será la antesala de una aventura donde la acción se vive en cada página. Y ahí es donde el dibujante explota toda su capacidad artística y creativa, coreografiando de manera brillante cada uno de los combates, llenándolos de velocidad, sonido y color. La variedad de encuadres y perspectivas dota a los combates de una sensación constante de movimiento.

Y es que, aunque Yojimbot es una lectura que vas a devorar rápidamente, merece la pena regresar a sus páginas una vez terminada la aventura. El detallado estilo gráfico de Sylvain Repos recompensa esa segunda mirada, permitiendo descubrir matices y pequeños elementos que pueden pasar desapercibidos durante el frenético ritmo de la primera lectura.

Es por ello que, aunque no encontramos grandes diálogos durante la historia, tampoco se echan de menos. Sylvain quiere que la historia transcurra de forma vertiginosa y que el lector vaya acumulando preguntas más que respuestas. Y es que son muchos los misterios que quedan sin resolver en esta primera entrega de la misión de Hiro. Quizá esta es la parte más negativa de este primer tomo: la «larga» espera que tendremos que aguantar para tener el segundo volumen en nuestras manos. Aun así, estoy convencido, viendo lo ofrecido en esta introducción, que merecerá la pena.

Mención especial merece la manera en la que Sylvain Repos construye a Yojimbot. Lejos de ser una simple máquina diseñada para combatir, el autor lo convierte en el heredero de los principios del Bushidō, el código ético que guiaba a los antiguos samuráis. Honor, lealtad, sacrificio y protección de los más débiles son valores que condicionan cada una de sus decisiones. Resulta especialmente interesante que, en un mundo donde la humanidad prácticamente ha desaparecido, sea precisamente un robot quien conserve aquello que nos hace más humanos.

Entre persecuciones, combates espectaculares y misterios por resolver, Sylvain Repos construye una aventura que funciona a varios niveles. Porque bajo su atractivo envoltorio de ciencia ficción y acción samurái se esconde una historia sobre la compañía, el deber y la necesidad de encontrar nuestro lugar en un mundo que parece haber olvidado qué significa ser humano. Ahí reside el verdadero corazón de Yojimbot: no en las espadas ni en los robots, sino en preguntarse qué queda de nosotros cuando desaparece la humanidad.