Lyndon: como el mar bajo la luna
Irene Marchesini (texto), Calotta Dicataldo (dibujo) e Inés Sanchez Mesonero (traducción): Lyndon, como el mar bajo la luna. Madrid: Nuevo Nueve, 2026, 208 páginas.

Todos cargamos con nuestros propios monstruos. Algunos llevan ahí años. Otros, quizá, aparecieron hace poco. Pero nos persiguen, queriendo tomar el control de nuestra vida. Y muchas veces huir no es la mejor solución. Lyndon, como el mar bajo la luna, editado por Nuevo Nueve, nos muestra cómo esos monstruos del pasado pueden condicionar nuestra vida hasta el punto de ahogarnos y someternos a un continuo miedo. Pero la obra de Irene Marchesini y Carlotta Dicataldo va mucho más allá y nos regala un viaje a través de lo onírico que es una auténtica delicia.
En este cómic nos sumergimos en la vida de Lyndon, un profesor atormentado por un doloroso suceso del pasado. Como solución, decide mudarse a un pequeño pueblo de la costa de Escocia. Allí intentará huir de los temores que le persiguen aprovechando el anonimato y la tranquilidad que le otorgan su nuevo hogar. Sin embargo, lejos de conseguirlo, cuando uno de sus alumnos desaparece, una tormenta interior removerá esa herida que nunca terminó de sanar. Quizá sea el mejor momento para hacerlo. O no.
Pero más allá de esa búsqueda desesperada, la historia es también un viaje al interior de Lyndon. La desaparición del niño actúa como detonante de una herida que nunca llegó a cerrar, haciendo que el pasado irrumpa de nuevo en su presente. Lyndon no solo tendrá que luchar contra el reloj sino contra sus propios fantasmas. Y es precisamente en esa frontera entre lo que sucede y lo que Lyndon arrastra consigo donde la obra encuentra buena parte de su fuerza.
Conocí a las autoras con Rebis, su primer trabajo como binomio artístico. En este caso, Carlotta Dicataldo e Irene Marchesini conforman una historia con una atmósfera absolutamente atrapante desde el inicio. Los primeros compases de la obra en los que se mezclan el mundo real y el mundo onírico a través de las pesadillas de Lyndon son un gran acierto por esa atmósfera de suspense que hace que te sumerjas en la trama. Si bien en esta primera parte encontramos más preguntas que respuestas, los pequeños flashbacks ayudarán al lector a recomponer el puzzle.
En cuanto a Lyndon es un personaje único que se integra perfectamente con ese tinte romántico-gótico que tiene la obra. Su aspecto enfermizo casi caricaturesco, su carácter frágil y la peculiar forma de relacionarse consigo mismo lo convierten en una persona ciertamente inquietante. Y ahí es donde Carlotta Dicataldo, con ese estilo propio, es capaz de reflejar de forma muy realista los sentimientos de los personajes a través de sus gestos y, sobre todo, de sus ojos.

Pero lo que más he disfrutado de este cómic es la compleja pero impactante mezcla que tejen las autoras entre el mundo onírico y el real. Irene Marchesini y Carlotta Dicataldo construyen así una atmósfera en la que los límites entre realidad y sueño se difuminan, haciendo que el lector comparta esa sensación de angustia e inquietud que acompañan al protagonista. Las autoras nos sumergen en un universo donde los sueños se confunden con la realidad y los fantasmas interiores adquieren una presencia casi tangible. Un mundo fascinante y perturbador a partes iguales.

Dicataldo desata un potencial creativo absolutamente maravilloso, percibiéndose una mayor madurez en el dibujo en comparación con Rebis. Todo ello lo integra en una paleta cromática donde los colores juegan un papel fundamental y nos transportan de un mundo a otro, jugando con colores cálidos o fríos según el objetivo. Además, sabe dialogar perfectamente con el ritmo de la historia, destacando sus dobles páginas, que otorgan pausas necesarias en momentos clave de la historia.

Nuevo Nueve nos vuelve a conquistar con esta nueva obra del dúo formado por Carlotta Dicataldo e Irene Marchesini. En Lyndon, como el mar bajo la luna, encontramos una historia tierna y a la vez desgarradora, acompañada de un dibujo capaz de sumergirnos en una atmósfera tan misteriosa como fascinante. Pero, sobre todo, es una obra que te remueve por dentro. A través del enigmático Lyndon, descubriremos que los fantasmas del pasado pueden perseguirnos hasta el rincón más alejado del planeta. Y que, quizá, solo cuando nos atrevemos a mirarlos de frente podemos empezar a vislumbrar un horizonte nuevo.























