La musaraña que robó una montaña. El rey misérrimo deambula por su castillo.

La musaraña que robó una montaña

Iban Barrenentxea: La musaraña que robó una montaña. Madrid: Loqueleo, 2024, págs. 76

 

¿Puede una criatura diminuta hacer temblar a todo un reino? En La musaraña que robó una montaña, el genial Iban Barrenetxea nos demuestra que sí. Este álbum ilustrado, publicado por la editorial Loqueleo, es una obra para disfrutar de cabo a rabo tanto por su historia como por su deslumbrante parte gráfica.

Desde la primera página, Barrenetxea nos sumerge en un mundo tan extravagante como encantador. El protagonista no es un príncipe ni un dragón, sino una pequeña musaraña, lista, decidida y la mayor ladrona del mundo, que se enfrenta ni más ni menos que al mismísimo rey Misérrimo. ¿Y quién es este tal Misérrimo? Un monarca de lo más egoísta y miserable.

La historia es un divertido juego de ingenio, con toques de crítica social envueltos en humor y fantasía. La musaraña, con su tamaño modesto, pero una inteligencia afilada, es el verdadero ejemplo de que el ingenio puede más que el poder.

Y por supuesto, no podemos dejar de hablar de las ilustraciones. Como es habitual en la obra de Barrenetxea, cada imagen es un universo en sí misma. Los colores, los detalles, la expresividad de los personajes… todo está pensado con un mimo exquisito. El diseño del rey Misérrimo es tan exagerado como delicioso, y la ambientación tiene ese aire entre lo clásico y lo surrealista que tanto caracteriza al autor.

Ideal para lectores a partir de 6 años, este libro es perfecto para compartir, leer en voz alta y disfrutar también con los ojos. Tiene ese equilibrio mágico entre el cuento tradicional y la ironía moderna que lo convierte en un título imprescindible en cualquier biblioteca infantil.

En resumen, La musaraña que robó una montaña es una historia chispeante y visualmente fascinante que nos recuerda que no hay enemigo pequeño si se tiene astucia y valentía. Y que, a veces, los más diminutos tienen las ideas más grandes.