Mascota
Akwaeke Emezi (texto) y Carla Bataller Estruch (traducción): Mascota. Madrid: Crononauta, 2022, 236 páginas

Todos tenemos monstruos a nuestro alrededor. Más cerca de lo que pensamos. Conviven con nosotros, trabajan a nuestro lado y, muchas veces, pasan desapercibidos bajo una apariencia completamente normal. Algunos terminan saliendo a la luz; otros permanecen ocultos para siempre.
Sobre esta inquietante premisa se construye Mascota, la novela juvenil de Akwaeke Emezi. La historia nos traslada a Lucille, una ciudad utópica en la que los monstruos han sido expulsados por los ángeles y donde sus habitantes viven convencidos de que el mal ya no existe. Allà conocemos a Jam, una adolescente cuya vida cambia con la aparición de una extraña criatura llamada Pet. Juntos emprenderán la búsqueda del único monstruo que todavÃa permanece escondido en la ciudad. Y quizá también el más peligroso. Un monstruo con apariencia humana.
Que esta premisa no asuste. Mascota es mucho más que una historia fantástica sobre monstruos. A través de una narración muy cercana al realismo mágico, Akwaeke Emezi aborda uno de los temas más dolorosos y complejos de la literatura juvenil: los abusos a menores. Lo hace, además, desde una perspectiva profundamente simbólica pero totalmente accesible para lectores adolescentes.
Emezi no envuelve el mensaje para que lo resuelva el lector ni deja el peso de la interpretación exclusivamente en sus manos. El mensaje está presente desde el principio, golpea con fuerza y obliga a posicionarse. Esa decisión, que en ocasiones ha sido criticada por su fuerte evidencia, es precisamente uno de los grandes aciertos de la novela. No busca esconder el horror, sino señalarlo con claridad y convertir la historia en una llamada a la responsabilidad colectiva y al cuidado de los más vulnerables.
La narración avanza principalmente a través de los diálogos entre Jam y Pet, permitiendo que el lector descubra el horror al mismo tiempo que la protagonista. Esta mirada adolescente facilita la conexión emocional con el público juvenil y convierte la lectura en una experiencia incómoda, dolorosa pero profundamente necesaria.
Además, Mascota, en una compacta pero preciosa edición de Crononauta, funciona como una magnÃfica puerta de entrada a la literatura africana contemporánea. La obra de Emezi comparte muchas de las caracterÃsticas que hacen tan especial a esta tradición literaria: un fuerte componente simbólico, una conexión constante con la tradición oral y una manera directa y profundamente humana de afrontar la crudeza de la realidad. En sus páginas conviven dolor y esperanza, denuncia y ternura. Y quizá sea precisamente ahà donde reside la enorme fuerza de esta novela.
Porque, al final, Mascota no habla solo de monstruos. Habla de nuestra capacidad para reconocerlos, denunciarlos y proteger a quienes más los sufren. Enfrentarse a Mascota no es solo enfrentarse a los monstruos que tenemos a nuestro alrededor. También es vencerlos como tribu.
























