Te quiero como el ratón al queso
Martina Brancato (ilustraciones): Te quiero como el ratón al queso. Colección Pequeñas Manitas. Madrid: Beascoa (Penguin Random House), 2026, 20 páginas.

Si buscas una reseña de libros sobre el amor de madres, de padres a hijos que realmente profundice en el valor del apego seguro, has llegado al lugar adecuado. Hay álbumes ilustrados que trascienden el papel para convertirse en un espacio de encuentro. Esta obra, protagonizada por dos entrañables ratoncitos, es un ejemplo perfecto de cómo la literatura infantil puede actuar como un canalizador del afecto, construyendo un puente emocional indestructible entre el adulto que lee y la criatura que escucha.
Lo primero que cautiva desde el punto de vista narrativo es su inteligente indefinición. El autor renuncia deliberadamente a etiquetar el género o el rol exacto de los personajes: ¿Madre e hijo? ¿Padre e hija? ¿Acaso un abuelo con su nieta o una abuela con su nieto? Al dejar esta identidad abierta, la historia opera como un espejo mágico. El vÃnculo de los ratoncitos se moldea de forma natural para adoptar la forma exacta de la relación real de quien sostiene el libro en ese momento. Es una propuesta idónea si te interesa la literatura respetuosa para la infancia

El acierto del libro no es solo de contenido, sino de forma. Con un manejable formato de 17×17 cm y páginas acartonadas, el libro objeto está pensado para las manos pequeñas y el contacto fÃsico. Sus hojas rÃgidas no solo garantizan la durabilidad frente al entusiasmo de los más chicos, sino que permiten un juego sensorial único: el vaivén rÃtmico de pasar las páginas juntos. Este movimiento compartido, casi coreográfico, fomenta la atención conjunta y convierte el acto de leer en una experiencia táctil y reconfortante, un ritual de calma ideal para antes de dormir.
En el plano puramente literario, la obra destaca por la sencillez y la claridad de su estructura acumulativa. A través de hermosas analogÃas, el texto va desgranando la incondicionalidad del afecto: «Te quiero como la abeja a la flor», «Te quiero tanto como el dÃa al sol». Mientras el texto recurre a estos elementos de la naturaleza o la cotidianidad (el gato a la lana, el monito a la liana, el zorrito a la madriguera), la ilustración profundiza en el apego mostrando siempre el tierno vÃnculo entre un progenitor animal y su crÃa. Si te interesa profundizar en los beneficios emocionales de esta práctica, te recomiendo visitar el espacio Familias que leen de Familia y Salud, donde pediatras explican cómo la lectura compartida refuerza el desarrollo y el apego seguro.
Además, esta claridad estructural y la limpieza de sus mensajes abren una puerta fantástica para los primeros lectores. Aunque el libro no utiliza la tipografÃa cursiva ligada tradicional del entorno escolar, la brevedad de las frases y la total consonancia entre lo que se lee y lo que se ve en la imagen facilitan que los niños y niñas que están empezando a leer de forma autónoma puedan seguir el texto con éxito, compartiendo el código con el adulto.

Un álbum imprescindible que entiende que la literatura en la primera infancia se lee con los ojos, se toca con las manos y se asienta en el corazón. Una herramienta preciosa para consolidar ese refugio seguro que toda criatura necesita para explorar el mundo.
























