La historia de Julian

R. J. Palacio: La historia de Julian (Wonder). Barcelona: Penguin Random House (Nube de Tinta), 2014. 159 pp.

9788415594420

Esta es la continuación de La lección de August, en la que se narra la misma historia de ese famoso niño de cara deformada, pero desde la perspectiva de su antagonista: el “matón” del colegio Julian.

A la autora, Raquel Jaramillo Palacio, muchos lectores le preguntaban por qué en la primera parte no le había dedicado un capítulo al personaje de Julian. Pues bien, este libro es la reacción a esas peticiones de los fans. De hecho, el título en inglés es más explícito en este sentido: The Julian Chapter.

Julian representaba en La lección de August la crueldad irracional de la infancia, la que hace que unos niños se burlen de otros, se motejen, o encuentren excitante ser  humilladores de otros aun a riesgo de poder convertirse ellos mismos en humillados. Julian era el chico más popular del colegio: deportista, inteligente, educado. Pero llegó August Pullman y desequilibró su mundo. Y para mantener su estatus, tomará una decisión desacertada: enfrentarse a su antagonista, yendo desde el desprecio hasta el acoso.

Hasta aquí lo que sabíamos de Julian en La lección de August. En La historia de Julian descubriremos los motivos y las causas que llevaron a este niño a comportarse como lo hizo. Interesante… ¿o no?

Uno puede pensar que lo que no se cuenta directamente en una novela, lo que en teoría literaria se llama “lagunas de indeterminación”, no es necesario relatarlo, puesto que el lector lo ha podido imaginar, lo ha reconstruido en su mente a su manera, y de ahí la gracia de la literatura. Por eso se puede pensar que este libro no es necesario. Lo que aporta la autora, al menos para nosotros, no es demasiado seductor: descarga la condena de los hombros de Julian para trasladarla a los de su madre Melissa, que aparece como responsable directa de que Julian se haya comportado de un modo tan egoísta, cruel y poco empático. Aunque, ojo, al final también Melissa será redimida y asistiremos a un final feliz americano.

Otro aspecto menor que cambia con este libro es nuestra percepción de los directivos del colegio Beecher, donde estudian los personajes protagonistas. Si en La lección de August el señor Traseronian era un hombre bueno de los pies a la cabeza, en La historia de Julian queda más bien como una persona intransigente y parcial que se defiende de la familia de Julian atacando a su vez. Verdaderamente, como lectores, no entendemos la incoherencia de no expulsar a Jack y sí a Julian, o negarse a atender las explicaciones contextuales de Melissa. La cosa va más allá porque los directivos no devolverán a la familia de Julian el dinero de la matrícula del curso siguiente, a pesar de que le van a retirar del colegio antes de que termine el curso previo. Un raro asunto dentro del plano argumental, aunque no deja de ser una menudencia.

El libro se salva por los capítulos que hablan de la abuela de Julian. Esta relatará un fragmento de su vida tan impactante que transformará tanto a Julian como al lector. Tal vez, pensamos, este episodio catártico que ocupa el tercio final de la novela fuera lo que RJ Palacio quería contar, y para ello le antepuso 100 páginas de contexto sobre Julian.

El libro, finalmente, conserva las bazas fuertes que comparte la serie: el mensaje claro y positivo contra el acoso escolar, el diseño de la colección con su atractiva cubierta, las citas de obras literarias, canciones y otros “objetos culturales”, y la comprensión cercana de la adolescencia y sus contradicciones, que suele provocar escenas humorísticas (cómo son los novios con 11 años, o por qué los adultos se empeñan en hablar con los niños). Será muy del gusto de quienes hayan disfrutado de La lección de August, y les permitirá adentrarse en los recovecos psicológicos de sus protagonistas. A ver qué nos depara la tercera entrega de la serie…