Bestiario

Adrienne Barman: Bestiario. Buenos Aires – Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2014. 208 pp.

Bestiario LdZR

Los niños no son Carl Linneo. Es difícil hacerles entender las relaciones jerárquicas racio-apriorísticas entre las especies del reino animal, cuando lo más obvio es encontrar relaciones entre ellas a partir de aspectos mucho más observables. La ciencia genética sale perjudicada de un comentario como el que acabamos de hacer, pero otras virtudes le encontramos.

También se las debió de encontrar Adrienne Barman cuando pensó en hacer este libro. Unas 600 especies animales se reúnen formando conjuntos caprichosos pero sensatos: los de color blanco, los ruidosos, los cazadores, los gigantes, los diminutos, los largos cuellos, los rápidos, los rosa chicle, los saltadores, los moteados, los viajeros… Se trata de una clasificación imaginativa y sugerente, que deconstruye muchos clichés adultos, relativiza las diferencias y resulta divertida. ¿Qué tienen en común el jaguar y el pez piedra? ¿La anaconda y el gorila? ¿El cernícalo, el oso grizzly y la garrapata? ¿

Hoy están de moda los bestiarios para niños. El otro día reseñábamos uno de la prehistoria. Hace pocos años Faktoría K publicaba también un Inventario ilustrado de animales, más científico. Corraini también sacó un bestiario pop-up bastante más juguetón. Sin duda la maquinaria editorial infantil está explorando con las formas de presentarle el mundo a los pequeños. Las antiguas categorías tienen fisuras, en ciertos sentidos siguen siendo útiles, pero también ofrecen líquenes de vejez y obsolescencia. Por eso es necesario incluir también a los animales legendarios, en un capítulo propio. Todos estos bichos de ojos abiertos y pupilas pequeñas, que nos miran desde el Bestiario de Barman, lo hacen desde un más allá postcientifista, que es el «más acá» para los niños.

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