¡Olé!

¡Olé!

Txabi Arnal (autor), Miguel Cerro (ilustrador): ¡Olé! Salamanca: La Guarida, 2017, 48 pp.

 

 

Traemos hoy una obra de Txabi Arnal y Miguel Cerro. El primero, es miembro de ese grupo de personas al que admiro especialmente al ser escritor e investigador sobre literatura infantil (hay maneras bonitas de ganarse la vida, desde luego). El segundo, un ilustrador con un gran bagaje de obras a sus espaldas caracterizadas por colores intensos y vivos.

La historia comienza con una ardilla andaluza que quiere rendirle un particular homenaje al sol y para ello se sube a lo alto de un fresno con su guitarra para comenzar el espectáculo. Lamentablemente, en cuanto salen las dos primeras notas de su instrumento, le entran remordimientos porque cree que su música no es suficientemente buena para tan grandioso espectador. Aquí comienza una búsqueda de artistas entre los animales de los alrededores, con la intención de poder montar una performance que sea digna del astro.

Las ilustraciones transmiten el humor de la historia: una ardilla guitarrista ataviada con un divertido chaleco negro, un pájaro carpintero cargando con su cajón flamenco, una familia de grillos encaramados al respaldo de una rústica silla y preparados para entonar su mejor canto… Las páginas siguen y siguen y los personajes que se van sumando a la particular banda son de lo más variopinto. Sin embargo, atardece antes de que la ardilla logre estar del todo satisfecha con la interpretación.

Finalmente, y para no ser injustos tampoco con el mágico lucero que ilumina las noches, los artistas dedican su música al sol y a la luna. La última página es un colofón divertido para la tensión creciente que se había ido acumulando a lo largo de la historia.

Txabi Arnal utiliza el recurso del cuento acumulativo en el que la ardilla detiene cada vez la actuación musical justo cuando está a punto de empezar, para ir en busca de un nuevo componente que complete el espectáculo. La estructura se repite una y otra vez, incluyendo cada vez a un nuevo integrante del grupo. El autor utiliza los números de manera simbólica para ir sumando expectación: en dos saltos la ardilla se acerca al pájaro carpintero; en tres alcanza a los grillos; en cuatro trepa hasta la cigüeña…

Un libro que incita a la participación del lector y que ofrece la posibilidad de pasar un rato divertido.