Feroces
Pedro Mañas (autor) y David Sierra Listón (ilustrador): Feroces. Baobab, 2024. 33 pp.
En Feroces seguimos la historia de Bernard, un niño que se enfrenta al qué dirán del resto de niños. Desde el momento en el que le humillan por querer jugar con un oso de peluche, Bernard decide capturar a una bestia salvaje para sentirse suficiente, para ser feroz como los demás. Tendrá que enfrentarse a la aventura dejando a un lado sus propios miedos para ayudar a quien más lo necesita, a alguien especial… Porque resulta que para ser feroz no hacen falta dientes grandes ni un rugido temible, sino más bien un buen corazón.
Nos encontramos con un álbum ilustrado que juega con la idea de lo salvaje y lo aparentemente temible para construir una historia cargada de sensibilidad, humor y sorpresa. De esta forma, se invita al lector a cuestionar sus prejuicios iniciales y a descubrir que no todo es lo que parece. Porque a veces, la persona más pequeña puede llegar a ser la más feroz.
Respecto al narrador, el autor utiliza una tercera persona externa, aportando un carácter omnisciente. Al analizar sus intervenciones, podemos observar cómo el narrador adopta un tono descriptivo y reflexivo, reforzando asà la relación entre lo que los personajes dicen y lo que muestran las ilustraciones. Aunque sà que es cierto que el lenguaje puede aparentar ser serio, el autor consigue convertirlo en una herramienta humorÃstica a la vez que reflexiva cuando el lector compara el texto con la ilustración, generando un efecto de doble lectura muy eficaz.
En esta historia encontramos a dos personajes principales: Bernard y el oso. Ambos se parecen más de lo que piensan, ya que desde el primer momento se muestran como personajes débiles, inseguros y reprimidos para luego transformarse en todo lo contrario: en dos personajes valientes, libres y feroces. Sin embargo, también hay personajes secundarios como los tres niños mencionados al principio del álbum o los lobos del bosque, que también tienen algún aspecto de similitud los unos con los otros por el hecho de que intentan humillar a los personajes principales. Se trata de figuras de aspecto feroz que representan estereotipos asociados al miedo, la fuerza o la agresividad. Sin embargo, su caracterización va más allá de lo superficial.
Centrándonos en el espacio, hay escenarios que evocan tanto un entorno cotidiano y urbanizado como otro salvaje o primitivo. Junto a esto, el tiempo narrativo es lineal y breve, concentrado en una sucesión de momentos en un corto periodo de tiempo que funcionan casi como escenas teatrales, facilitando asà la comprensión por parte del lector infantil.
Respecto a la relación entre imagen y texto, considero que ésta es plenamente complementaria, y por tanto fundamental para la construcción del significado global del álbum ilustrado. El texto afirma mientras la imagen matiza lo que se narra, proporcionando detalles emocionales y expresiones faciales o corporales que amplÃan lo narrado. Este diálogo constante obliga al lector a interpretar la historia haciendo uso de ambos lenguajes.
Al tratarse de un álbum ilustrado enfocado a los más pequeños, el texto es breve, rÃtmico y muy cuidado, con frases concisas que potencian la oralidad y facilitan la lectura en voz alta. El estilo lingüÃstico es sencillo pero expresivo, cargado de adjetivos que enfatizan la supuesta ferocidad de los personajes. Además, la tipografÃa es clara y legible, integrada de forma armónica en la ilustración. Su tamaño y disposición acompañan el ritmo narrativo sin distraer, reforzando la idea de álbum como unidad visual y textual.
De esta forma, Pedro Mañas construye un álbum que invita a reflexionar sobre las apariencias, los prejuicios y el miedo a lo desconocido, a lo que se «sale» de lo tradicional. La intención del autor es provocar una lectura crÃtica desde edades tempranas, demostrando que la ferocidad no siempre está donde creemos y que la empatÃa es clave para comprender a los demás.
Asimismo, las ilustraciones de David Sierra Listón destacan por una técnica digital con acabado pictórico y animado, de trazos definidos y gran expresividad. El estilo es caricaturesco, con personajes de proporciones distintas a las convencionales que refuerzan el humor visual. En cuanto a los elementos compositivos, predominan los encuadres cerrados y las perspectivas frontales, intensificando asà la presencia de los personajes y consiguiendo que el lector se sumerja al completo en la historia. El color juega un papel fundamental, ya que los tonos intensos y llamativos subrayan la idea de ferocidad al ser diferentes, mientras que ciertos matices cromáticos suavizan de manera progresiva la percepción del lector.
En mi opinión, uno de los aspectos más destacables de Feroces es su capacidad para funcionar a distintos niveles de lectura, adaptándose tanto a lectores infantiles como a los adultos. El equilibrio entre humor, crÃtica y estética visual lo convierte en un álbum ilustrado especialmente útil tanto para el disfrute durante la lectura como para la reflexión posterior, sobre todo en contextos educativos.
El álbum está destinado principalmente a lectores infantiles, pero también resulta ser una muy buena opción para el público más mayor. Por todas las caracterÃsticas que he mencionado, recomiendo su lectura a partir de 5-6 años, ya que considero que tanto el mensaje como el nivel de dificultad del texto se adecúan más a esa edad.
En conclusión, Feroces es un álbum ilustrado que ruge en apariencia, pero que susurra mensajes profundos a quien se detiene a mirar y leer con atención. Se trata de una obra que demuestra que, en la literatura infantil, la verdadera fuerza está en la manera de hacer llegar el amor por la lectura a las niñas y niños, permitiéndoles disfrutar del proceso, y considero que este álbum es justo la obra perfecta para permitirles convertirse en feroces.
Reseña de: Carla GarcÃa GarcÃa

























