Piratas de Marazul
Oriol Canosa (texto) y Leire Salaberria (ilustraciones): Piratas de Marazul. Barcelona: laGalera, 2026, 144 páginas.

Existe una máxima social indiscutible: para que la mujer sea visible en un determinado campo o territorio, no basta con que esté presente; debe conquistarlo y adueñarse de su narrativa. Aunque es evidente que en cualquier sector de la historia han existido mujeres, solo cuando alguien decide plasmar sus trayectorias y situarlas como verdaderas protagonistas es cuando la sociedad empieza a reconocerlas como referentes. Con esta valiosa premisa nos sumerge Oriol Canosa en Piratas de Marazul, rescatando y homenajeando la figura de grandes mujeres que dejaron su huella en los mares.
Esta obra vuelve a situar a Oriol Canosa en un territorio que ya ha explorado en títulos como La isla de Paidonesia, Premio Folch i Torres, o El bote del Dr. Bombard: el mar como espacio de aventura, libertad y descubrimiento. En Piratas de Marazul, el autor regresa a las islas, los viajes y la aventura marítima, pero introduce un elemento especialmente significativo: son ellas quienes toman el timón. Malika y sus compañeras no ocupan un lugar secundario en una historia de piratas; son las protagonistas de una aventura que juega, con humor y espíritu irreverente, a cambiar quiénes mandan en los mares.

Entre los 475 tripulantes que navegan a bordo de La Tortuga Voladora, el barco pirata protagonista, el autor se detiene a describir a cinco figuras fundamentales inspiradas en navegantes reales de la historia: Jeanne de Belleville (1300-1359), Malika Fadel ben Salvador (mediados del siglo XIV), Ingela Gathenhielm (1692-1729), Anne Bonny (1698-1782) y Zheng Shi (1775-1844).
Estructuralmente, el libro se organiza en ocho capítulos perfectamente articulados. A lo largo de la narración, conocemos a los personajes de la obra y entendemos cómo se entrelazan con estas importantes figuras históricas. Además, como un excelente recurso didáctico y ameno, al final de cada capítulo se incluyen dos páginas dedicadas a explorar el argot marinero, el vocabulario técnico y diversas curiosidades del mundo pirata.

En el plano artístico, la propuesta ilustrativa de Leyre Salaberria conecta muy bien con la atmósfera de la obra. Sus dibujos no buscan saturar la página, sino que dejan un espacio aireado para que el lector dé rienda suelta a su imaginación. Sin embargo, acompañan con tal acierto que transmiten la sensación de tener entre las manos una auténtica guía de navegantes más que un simple libro de piratas.
La trama nos traslada a una situación límite y aparentemente insólita: estas temibles piratas se enfrentan a un problema que amenaza con arruinar su periplo por las aguas más bravas. Con un solo arenque como alimento para toda la tripulación, la continuidad de sus ataques a otros buques pende de un hilo. Será la integrante más joven del grupo quien, con ingenio y perspicacia, encuentre la solución a este gran dilema.
Una lectura que no solo divierte y entretiene, sino que invita a reflexionar sobre la necesidad de reescribir la historia dando visibilidad a las mujeres que también conquistaron los océanos.























