Río, la perrita negra

Río, la perrita negra

Suzy Lee (texto y dibujo): Río, la perrita negra, Barcelona: Libros del Zorro Rojo. 2026, 80 páginas.

En ocasiones confundimos lo simple con lo sencillo. A veces llamamos sencillo a cosas que, aparentemente, no tienen complejidad alguna. En menor medida, incluso, etiquetamos a algo de «demasiado sencillo» cuando queremos restarle valor. La sencillez, sin embargo, nos devuelve la mirada a la más íntima y certera realidad. Es ella la que oculta lo banal para iluminar lo verdaderamente esencial.  Y en este sentido, Río, la perrita negra de Suzy Lee es un libro que abriga con acierto la belleza de lo esencial.

Suzy Lee crea una obra donde la verdad se muestra de manera irremediable. De hecho, la historia, editada por Libros del Zorro Rojo, se inspira en un suceso de la propia vida de la autora surcoreana. En ella, se narra la adopción de Río, una perrita negra abandonada que revolucionará la vida de sus dos hijos: San (Montaña) y Bada (Mar).

Suzy Lee nos vuelve a deleitar con su maestría artística gracias a un dibujo de trazos naturales y sencillos. Pero, ojo, esa sencillez no implica falta de elaboración, sino una selección muy precisa de aquello que la autora desea que permanezca en la página. Además, esa sencillez no hace que la historia se mueva lentamente. Sus líneas tienen una energía especial, muy potente y dinámica, capturando perfectamente los movimientos y las emociones de la perrita.

 Uno de los aspectos que más he disfrutado es la claridad y limpieza de las imágenes gracias al uso del carboncillo sobre fondo blanco. En ese sentido, Suzy Lee utiliza los espacios de manera totalmente intencionada, cambiando la dinámica de cada página en función de lo que desea mostrar al lector. Así, encontramos escenas con mayor movimiento y mayor ocupación del espacio que coinciden con los momentos de mayor plenitud de Río. Por el contrario, las páginas con mayor espacio en blanco prácticamente te obligan a detenerte en un gesto o en una figura concreta. Esa sencillez no elimina el significado sino que, precisamente, deja espacio para que aparezca.

En esta obra Suzy Lee incorpora palabras pero no les entrega protagonismo. El papel narrativo lo asumen casi en su totalidad las imágenes, siendo el texto un elemento casi testimonal. De hecho, la propia autora, conocida por álbumes como La ola o Espejo, lo ha explicado en diversas ocasiones. Ella explica que no parte de la idea de eliminar casi por completo el texto sino que busca expresar cada historia del modo que le parece más adecuado. Y en este caso, el ritmo, el texto, las imágenes y el significado tienen un equilibrio perfecto.

Centrándonos en la protagonista de la historia, Río ve cómo su vida cambia por completo tras la adopción. Pasa de ser una perrita abandonada a formar parte de una familia. Y hay algo especialmente bonito en su nombre: Río parece convertirse en el nexo entre sus dos hermanos, Montaña y Mar. Como el agua que desciende de las montañas hasta encontrarse con el mar, Río parece unir dos mundos y encontrar su propio lugar entre ellos. Un nombre que, más allá de identificarla, nos habla de pertenencia y de esos vínculos que nos conectan con los demás.

Con esta obra, Suzy Lee no solo nos habla del abandono. Tampoco nos conduce hacia un final irremediablemente feliz, si es que podemos hablar de un final en esos términos. Simplemente, nos cuenta un proceso en el que el dolor no desaparece por arte de magia, pero puede encontrar alivio en el afecto y en los vínculos que construimos. Y esto me parece uno de los grandes valores de la obra. La historia no cae en el sentimentalismo. Nos cuenta, con preciosa sencillez y sin obviar el sufrimiento, que la felicidad también puede construirse a partir de experiencias aparentemente pequeñas y cotidianas.

Esta nueva obra de Suzy Lee es un regalo para quienes disfrutan de la pausa, la reflexión y la sencillez. Para niños y adultos capaces de conmoverse con la historia de Río. Pero, sin ninguna duda, esta obra nos devuelve la mirada a lo esencial. A los pequeños descubrimientos del día a día. A la belleza de lo sencillo.