Mujeres imprescindibles
Varios Autores: Mujeres imprescindibles. Educadoras en la vanguardia del siglo XX. Bilioteca de Pedagogía n º 1. Pontevedra: kalandraka, 2022, 224 páginas.

Nos adentramos en las páginas de Mujeres imprescindibles. Educadoras en la vanguardia del siglo XX (Kalandraka, 2022) sabiendo que no estamos ante una lectura más dentro del ámbito docente, sino ante un ejercicio de justicia pedagógica. Habituados como estamos a que la teoría y la historia de la educación nos hablen casi exclusivamente en masculino, detenerse ante esta obra supone abrir una ventana a una memoria colectiva que durante décadas ha quedado relegada a un segundo plano.
El libro es una obra colectiva, con prólogo de Antón Costa, que inaugura la Biblioteca de Pedagogía de Kalandraka. Conviene recordar que este movimiento renovador tiene raíces en el siglo XIX, con iniciativas como la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, que Fernando de Castro fundó en 1870 y que abrió camino a proyectos posteriores como la Institución Libre de Enseñanza. Ya entonces empezaba a consolidarse la idea de que transformar la sociedad exigía transformar la formación de las mujeres. Con el siglo XX llegaría el despertar de la preocupación por los derechos de la infancia y, de forma indisociable, por las libertades y los derechos de las mujeres.
Uno de los grandes aciertos de la obra es su capacidad para ampliar la mirada. Frente a una visión que suele concentrarse en unos pocos focos, el volumen teje un mapa coral y plural donde descubrimos cómo la renovación pedagógica floreció en territorios y lenguas muy diversos. Desfilan nueve figuras fundamentales: desde Cataluña, Rosa Sensat y Marta Mata; vinculadas al foco madrileño, María de Maeztu, María Luisa Navarro, María Sánchez Arbós y Justa Freire; y, hasta completar la nómina, la labor pionera de María Barbeito en Galicia, la innovación pedagógica en euskera de Elbira Zipitria en Euskadi y el compromiso cívico y la defensa de la escuela en valenciano de Carme Miquel.
Sus trayectorias recorren buena parte del siglo XX y nos permiten asomarnos a momentos históricos muy distintos. Encontramos maestras vinculadas a la experiencia republicana, vidas atravesadas por el exilio y la represión franquista, y educadoras que continuaron trabajando por la escuela durante la democracia. Las une una manera de entender la infancia, el respeto por la personalidad y los ritmos de cada niño, la defensa de una educación renovadora y una preocupación constante por la formación del profesorado. En muchas de ellas reconocemos los principios de la Escuela Nueva y una misma convicción: la transformación educativa no puede separarse de la transformación social.
El libro no se limita a recopilar biografías. Cada capítulo incorpora su propia bibliografía, que distingue las obras de cada autora de los estudios realizados sobre ella, un recurso que convierte el volumen en una lectura de recuperación histórica y también en una puerta de entrada para quienes quieran seguir investigando.
Lo que más me deja la obra no es una figura concreta, sino el conjunto. A comienzos del siglo XX había en España un gran movimiento de renovación pedagógica repartido por todo el territorio, y la guerra civil y la dictadura lo frenaron. Es como si aquel jardín florecido hubiera quedado detenido en el tiempo, y mi impresión es que la democracia no logró devolverle la misma fuerza. Quizá por eso, cuando miramos hoy a algunos países de nuestro entorno, su reflexión pedagógica nos parece más avanzada. Saber de dónde venimos ayuda a entender dónde estamos.
Para quienes ejercemos hoy la docencia, asomarse a estas páginas supone recordar que la escuela pública, la coeducación, el respeto a los ritmos de los niños y la apertura del aula al entorno no surgieron de la nada. Son el resultado del empeño tenaz de maestras que defendieron otras maneras de educar y que se enfrentaron a la incomprensión, la censura y las limitaciones de su época.
Por eso creo que este libro merece un lugar en las escuelas de Magisterio y en las facultades de Educación. No basta con formar a futuros docentes en metodologías, teorías y modelos pedagógicos: también conviene que conozcan las raíces de su profesión y el legado de quienes abrieron caminos que hoy transitamos, a veces, sin saber de dónde vienen.
Mujeres imprescindibles es un recordatorio de que la innovación educativa no habita en las modas pasajeras, sino en la convicción de que educar es también un acto de emancipación y justicia social. Un espejo donde mirarnos para que el rostro de la maestra, tantas veces relegado a la sombra de los grandes teóricos varones, ocupe por fin el lugar central que le corresponde.























