Golazos vol. 2
Alberto Casamayor (texto) y Palma & Kako (ilustraciones): Golazos 2. El torneo más deseado. Barcelona: El Pirata editorial, 2025, 140 páginas.

Los deportes, tanto de equipo como individuales, están más de moda que nunca. Son pocos los niños que no forman parte de un equipo o que no practican alguna de las disciplinas más habituales. Además, la literatura de bolsillo relacionada con estos deportes multitudinarios vive también un momento de gran auge.
Al abordar el origen de Alberto Casamayor y su serie futbolística Golazos, es interesante situarla dentro de su trayectoria previa. Antes de lanzarse al terreno del fútbol, el autor ya había explorado la narrativa deportiva con Canastones, centrada en el baloncesto y dirigida también al público infantil y juvenil. En una entrevista concedida a la revista L y MÁS, Casamayor comenta cómo su interés por acercar el deporte a los más jóvenes a través de la literatura fue creciendo de manera natural, ampliando horizontes desde la cancha de baloncesto hasta el campo de fútbol. Así, Golazos no surge como una obra aislada, sino como una evolución lógica dentro de un proyecto narrativo que combina valores deportivos, compañerismo y aventuras accesibles para nuevos lectores.
En Golazos, Alberto Casamayor mantiene el estilo que ya había consolidado en Canastones. De nuevo nos encontramos ante las aventuras de un equipo —esta vez de fútbol— donde los valores que más predominan son la amistad y el compañerismo. Cada integrante aporta algo distinto, cada uno desde su lugar y desde su responsabilidad, entendiendo que el verdadero triunfo no siempre está en el marcador, sino en el esfuerzo compartido y en la confianza mutua.
La narración avanza con un ritmo ágil, capítulos breves y situaciones cercanas al lector joven, lo que facilita la identificación con los personajes. No se trata solo de partidos y entrenamientos, sino también de pequeños conflictos cotidianos: inseguridades, rivalidades, errores y aprendizajes que forman parte tanto del deporte como del crecimiento personal. En ese equilibrio entre competición y valores humanos reside la fuerza de la serie, que convierte el fútbol en un escenario para hablar de respeto, compromiso y superación.
























