Cartografía del cuento popular
Nono Granero: Cartografía del cuento popular. Ekaré, 2023, 64 pp.

Nono Granero es un narrador oral, ilustrador y escritor del que hemos reseñado numerosas obras aquí en Literatil, como ¿Un paseo?, El día que Baldomero robó el sol, Tarde en el acuario o, más recientemente, Ana y el árbol instantáneo, entre otras. En esta ocasión, nos gustaría hablar de una obra que parece combinar esas tres facetas suyas de oralidad, imagen y palabra escrita.
Cartografía del cuento popular es, como la propia cubierta indica, una colección de mapas para recorrer cuentos de la tradición oral. Se incluye en un proyecto más amplio que comprende un segundo volumen con otros doce cuentos (editado también por Ekaré), una exposición de mapas (que no hemos logrado averiguar si está disponible actualmente en alguna localización, pero que se puede contratar en la web del autor) y un canal de Youtube con 28 vídeos breves hasta la fecha, donde Granero amplía algunos aspectos de su proyecto como el lenguaje simbólico, repeticiones y variaciones o los cuentos en espejo, por ejemplo. Sin duda, todo esto nos hace pensar que nos encontramos frente a una obra que ha sido pensada con cariño y que encierra muchas horas de investigación y de estudio.
Además, cabe destacar también que la editorial ofrece una guía de lectura en la que propone una sesión de lectura y disfrute de la obra, con consejos prácticos para quien se encargue de la mediación, así como información sobre cómo prepararla y cómo desarrollarla o qué lecturas complementarias sugieren. En este caso, por ejemplo, recomiendan leer también Madlenka, de Peter Sís, El libro de oro de los niños, de Verónica Uribe y Carmen Salvador, y Guillermo Jorge Manuel José, de Mem Fox y Julie Vivas.

Tras esta previa, abrimos el libro y nos encontramos con doce cuentos populares, alejados en su mayoría del acervo que el ciudadano de a pie tiene en su mente. El lector no encontrará entre las páginas a Caperucita Roja, ni a Hansel y Gretel ni tampoco debe esperarse a la Cenicienta. Sí que podrá descubrir y disfrutar con relatos como Blancaflor, la hija del diablo, Los tres pelos del diablo o Piel de piojo, aro de hinojo.

A cada uno de los cuentos se le dedican dos dobles páginas: la primera para su presentación, dejando la hoja izquierda en blanco y haciendo de la hoja derecha una página de título donde se esquematiza la información más relevante de la historia. Se presentan los personajes principales, con una pequeña ilustración para cada uno, se mencionan otros personajes que aparecen en la narración y se termina con una suerte de introducción o resumen que parece buscar la atención del lector (u oyente). Así, en Los tres pelos del diablo leemos:
¿Es realmente el destino algo inmutable? ¿Nos viene impuesto? ¿O, tal vez, lo creamos al enunciarlo? Sea como sea, hay personas a las que no les supone un obstáculo. Y enfrentándolo con valentía, encuentran la fortuna necesaria para hacerse sus dueñas.
En la segunda doble página de cada cuento se presenta el mapa que lo representa. Aquí, las estéticas son muy diversas: cartografías que pueden recordar cierta estética medieval; otros más modernos con iconos representativos de cada elemento o personaje desperdigados por el territorio; un mapa topográfico que parece representar los diferentes relieves que aparecen en la historia; o hasta un plano de suburbano con las diferentes acontecimientos. Todos ellos requieren una lectura atenta de la imagen para poder apreciar todos los detalles que encierra. Cabe destacar, eso sí, que serán apreciables sobre todo por los lectores que ya conozcan la historia de antemano, ya que deben ser capaces de identificar objetos, lugares y personajes clave. En ningún caso se incluye la narración escrita.

La cuidada estética de cada una de las cartografías y la ausencia de los cuentos en formato de texto hace que Cartografía del cuento popular sea una obra destinada quizás más destinada a conocedores expertos (o al menos iniciados) de este tipo de relatos, sobre todo si se quiere realizar una lectura autónoma. Puede ser también un muy pertinente acompañamiento para sesiones en las que haya un mediador que se encargue de la narración oral de la historia o se puede plantear como punto de partida para iniciase en el mundo de la tradición oral y aprovechar cada mapa como puerta de entrada al relato que representa.























